Las preguntas que duelen
El eco se manifiesta por primera vez como una presencia viva, y Aurelia siente un vínculo que no puede explicar.
El Guardián no ataca.
No amenaza.
Solo observa.
“¿Quién los despertó?” pregunta Lira.
“No fui yo,” responde él.
“Fueron ustedes. O alguien que los quiere muertos.”
El Guardián extiende la mano.
El aire se ondula.
Cada uno del grupo ve un reflejo de sí mismo:
Kael ve su pasado roto.
Nara ve un futuro que teme.
Lira ve una verdad que no quiere aceptar.
Rheon ve algo que oculta.
Arion… no ve nada.
Solo oscuridad.
“Tu alma aún no sabe quién eres,” dice el Guardián.
Arion siente un vacío profundo.
Un miedo que no sabía que tenía.
El Guardián se acerca y coloca un fragmento brillante en su mano.
“Esto es la primera llave.
Pero si continúan… no habrá vuelta atrás.”
El eco vuelve a vibrar.
Más fuerte.
Más urgente.
La misión los ha marcado.
Y ya no pueden escapar.




