El eco que despierta
Una ilusión atrapada entre mundos intenta comunicarse con Aurelia, revelando que el ciclo guarda más que magia rota
La grieta los guía fuera del recinto de iniciados.
Nadie los detiene.
Nadie los ve.
Como si el reino mismo los estuviera ocultando.
El eco late en el pecho de Arion, marcando un ritmo que no entiende.
Nara tropieza varias veces, diciendo que escucha voces.
Rheon avanza como si ya conociera el camino.
Lira intenta mantener la calma.
Kael vigila cada sombra.
Llegan a un pasaje antiguo, sellado desde hace siglos.
Pero la grieta lo atraviesa como si fuera humo.
Al cruzar, el aire cambia.
El tiempo también.
Las paredes vibran con recuerdos que no son suyos.
Ecos de pasos antiguos.
Susurros de pruebas pasadas.
Lamentos de quienes fallaron.
En el centro de la cámara, un símbolo brilla.
Un círculo incompleto.
Arion lo toca.
El eco responde.
La cámara despierta.
Un temblor sacude el reino.
Las galerías tiemblan como si recordaran algo que nadie más puede ver.
Lira retrocede.
“Arion… ¿qué hiciste?”
Él no sabe responder.
El símbolo se completa solo.
La misión no empezó hace mil años.
Empezó mucho antes.
Y acaba de reactivarse.




