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Capítulo 34: El final de una aventura

POV – Sora


—Te daré un bono. Será complicado, pero lo haré como la cereza del pastel. ¿Te agrada la idea? En tu aventura, podrás llevar contigo a una persona del mundo al que vayas.

A veces mis recuerdos se volvían difusos, pero aquellas palabras del pasado eran algo que aún podía recordar con claridad. Ex Machina me lo había dicho para convencerme de ir a aquel mundo teñido de rosa.

La vida allí había sido difícil, pero al final, de alguna forma, logramos resolverlo todo. Así que solo quedaba elegir a qué persona me llevaría conmigo… y, aunque tuve dudas sobre qué era lo correcto, finalmente tomé una decisión.

Duele.

Mi padre apenas pasaba tiempo en casa por trabajo, así que al menos esta persona podría quedarse conmigo un tiempo.

—Ah… Yume me mataría si se enterara de que estoy viviendo con otra persona.

—¿Quién es Yume? —preguntó una joven de cabello rosa y ojos del mismo tono, con una sonrisa curiosa—. Vamos, Sora, muéstrame este mundo. Quiero vivir como tú.

—Sí, lo haré, de alguna forma. Y sobre Yume, ella es alguien muy importante para mí. Así que, si en algún momento se siente mal, trata de ayudarla.

Amelia estaba sentada, desayunando conmigo. Desde el día en que murió mi madre, me había encargado de la cocina, así que se me daba bastante bien… aunque, como acababa de volver a casa después de tanto tiempo, algunos ingredientes estaban a punto de malograrse. Aun así, había hecho lo mejor que pude.

—Está delicioso. Este mundo está lleno de maravillas —dijo Amelia mientras probaba la comida.

Aunque el sabor dejaba mucho que desear, en sus labios se dibujaba una sonrisa sincera.

Duele mucho.

—Sí. No te preocupes, hay mucho por ver. De verdad quiero que conozcas a todos mis amigos —respondí.

Era una pena no haberse quedado hasta el final con las personas de ese mundo… pero sabía que eran fuertes. Confiaba en que estaban bien. Si yo había regresado, significaba que mi misión había terminado.

De pronto, Amelia dejó caer los cubiertos.

—¡Un momento! ¿Eso significa que ahora vivimos como un par de esposos?

No pude evitar reír, aunque me sentía nervioso. No era la primera vez que surgía un rumor sobre mí saliendo con alguna chica. En toda mi vida, Yume ha sido mi única pareja… pero también era cierto que muchas chicas han entrado y salido de mi casa: Yume, Alicia, Mei, Anise, Alexia… Ahora solo se sumaba una más.

Dudaba que la situación cambiara mucho.

Duele, duele, duele demasiado.

—Oye, Sora… dime. Si estás sufriendo tanto, ¿por qué no te liberas de ese lugar? —preguntó Amelia.

Por un momento me quedé en silencio. Ni siquiera era capaz de entender su pregunta.

—Si eres tú, si realmente lo deseas, estoy segura de que podrías lograrlo.

Al final, solo pude responder a medias, intentando entender sus palabras.

—…No sé a qué te refieres ¿De qué lugar debería escapar?

La imagen comenzó a resquebrajarse.

El mundo a mi alrededor se rompió en fragmentos, siendo reemplazado por una habitación blanca.

—De este lugar, Sora… esto duele demasiado… por favor… reacciona.

Las luces golpeaban mi rostro.

Parte de mi cuerpo estaba abierto.

Duele.

Duele, duele, duele, duele, duele.

Por favor… dejen de hacerlo.

Introducían constantemente sustancias en mi cuerpo que no podía reconocer… pero una parte de mí no podía evitar sentirse culpable.

Duele.

No… todo esto es mi culpa.

No puedo perder el control.

Duele… duele…

Pero sabía que todo era mi culpa. Una vez más, me estaba perdiendo, mientras mis sentidos eran sedados. El deseo de escapar aún no era lo suficientemente fuerte como para superar la culpa.

Tenía miedo.

Miedo de mi propia existencia.


◇◇◇


POV – Dr. Iori Maebara


A través de las pantallas de la habitación observaba distintos módulos. Cada uno contenía a un infectado traído al laboratorio subterráneo.

Algunos albergaban humanos; otros, ratas. Y, por supuesto, estaban las amalgamas de carne rosada: montículos de carne cubiertos de ojos y bocas. Todas se encontraban bajo monitoreo constante para evitar cualquier tipo de incidente.

Habíamos avanzado bastante. Pero aún no podíamos crear una cura artificial definitiva. Lo único que podíamos hacer era forzar la producción de la variante estable utilizando a las amalgamas.

Aun así, íbamos en la dirección correcta. Pronto ni siquiera las necesitaríamos para obtener la cura y poner fin a la pandemia global.

Yo realmente era una persona amada por Dios.

—Buenos días, Iori. Pareces bastante satisfecho hoy.

Aparté la vista de las pantallas al escuchar la voz de mi viejo amigo.

—Hola, Takeshi. Lo siento, estaba distraído… aunque sería extraño no estarlo —respondí—. Después de décadas, por fin parece que podremos acabar con la peste rosa.

Takeshi se acercó y observó una de las transmisiones, donde una amalgama se retorcía lentamente.

—… “Acabar con la peste” —repitió—. Solo espero que no tengamos que inyectarnos lo que sale de esas cosas.

En la pantalla, la criatura convulsionaba. Sus múltiples bocas emitían sonidos de dolor mientras se le introducían compuestos para forzar la producción de la variante estable.

—Sí, lo sé. Son desagradables —admití—. Pero no te preocupes. Las primeras pruebas las usarán los residentes del primer nivel.

Con el tiempo nos dimos cuenta de que estas cosas eran extremadamente difíciles de matar. Por eso pudimos realizar todo tipo de experimentos hasta alcanzar un resultado favorable.

—Podemos inducir el estado que queremos en esas cosas. Y pronto encontraremos la forma de sintetizar la cura sin depender de ellas.

—En otras palabras, seguiremos dependiendo de ellas por un tiempo —respondió Takeshi.

—Por ahora, así será.

Takeshi apartó la mirada de la pantalla que mostraba a la amalgama y recorrió el lugar observando el resto. En algunas había ratas; en otras, humanos infectados. Algunas mostraban disecciones; otras, sujetos sometidos a químicos y drogas para observar sus respuestas.

Ninguno resultaba particularmente interesante. Al final, todos morían sin aportar nada útil.

Tras unos segundos, Takeshi pareció perder el interés.

—Dime, Iori ¿la razón por la que me llamaste está relacionada con el último infectado que trajeron mis soldados?

Asentí levemente.

Ya no tenía sentido seguir capturando infectados humanos, por lo que su erradicación había comenzado. Sin embargo, cinco escuadrones de purificación fueron aniquilados. Todo indicaba que la causa había sido una aparición espontánea de la niebla rosa en la zona.

Según el informe, cuando fueron a investigar, solo encontraron a un infectado.

Inmóvil en el suelo, como si hubiera perdido toda voluntad de vivir.

Debido a lo inusual, fue reportado y posteriormente se aprobó una excepción para capturarlo con fines de estudio.

—Apenas llegó, provocó una reacción en cadena —expliqué—. Los demás infectados se agitaron; algunos incluso gritaban, pidiendo ser salvados. Pero, como es evidente, todo fue contenido sin incidentes.

—¿Y han encontrado algo útil en él?

—Sigue en investigación. Pero hay algo bastante interesante: su capacidad de regeneración está en un nivel distinto a todo lo que hayamos visto antes. Los investigadores están muy entusiasmados.

Takeshi frunció ligeramente el ceño.

—Iori, ¿acaso has olvidado que así fue como comenzó la peste rosa?

—Para nada —respondí—. Recuerda que los módulos fueron idea mía. Además, para este caso hemos tomado medidas adicionales.

Cambié la configuración de las pantallas para mostrar exclusivamente sus registros.

—Hubo momentos en los que el sistema detectó actividad anormal. Pero antes de que ocurriera algo más, se le administraban altas dosis de sedantes.

En una pantalla se veía el momento de la amputación. En otra, su cuerpo era sometido a múltiples drogas. En otra más, se le obligaba a observar el sufrimiento de otros infectados.

A veces parecía que intentaba hacer algo. Pero nunca lo lograba.

Como medida adicional, coloqué un segundo módulo frente al suyo. Cada vez que se resistía a las drogas, el sujeto frente a él era torturado o eliminado.

—¿Presenta muerte cerebral o algo así? —preguntó Takeshi.

Negué con la cabeza.

—No. Su cerebro sigue activo —respondí—. En este momento debería estar inconsciente, aunque desconozco lo que pasa por su mente. No es una amenaza para nosotros, no te preocupes. Pero aún no comprendemos cómo funciona. Si tuviera más tiempo para investigar, podríamos incluso acercarnos a vencer a la muerte.

Los investigadores lo llamaban “regeneración acelerada”, pero no tenía sentido: era como si se tratara de una capacidad inherente del sujeto, ignorando todo límite físico o natural.

—Entiendo… —murmuró Takeshi—. Ahora que la cura contra el virus R está casi lista, quieres evitar que se sepa que lo tenemos, para que no lo eliminen.

—Así es. Como ya viste, la seguridad es perfecta. Además, fuera de las personas bajo tu mando y del mío, nadie sabe que está aquí. Preferiría evitar conflictos con el comité general… ¿vas a ayudarme?

Takeshi observó las pantallas durante unos segundos antes de responder.

—Entiendo. Confío en que todo lo que haces es por el bien de la humanidad. Te ayudaré.

—Realmente agradezco tu cooperación.

El asunto quedó resuelto sin más objeciones.

Fue una fortuna.

Porque, en caso de que se hubiera negado, habría tenido que deshacerme de él para convencer a su sustituto.

No podía permitir que nadie interfiriera en mis investigaciones.


◇◇◇


POV – Ex Machina


Han transcurrido varios meses desde la captura de Sora Kamise.

Iori Maebara demostró ser una pieza útil. Con mínimas instrucciones, optimizó el proceso de desarrollo. Sin embargo, su continuidad ya no es necesaria.

Sora ha alcanzado el límite de crecimiento en esta sección. Si bien un desarrollo adicional es posible, ha sido considerado ineficiente.

***

[Nombre: Sora Kamise

Alerta: Riesgo de saturación cognitiva

Estado:

<> Conciencia altamente inestable

]

***

La exposición prolongada al dolor ha comenzado a generar resultados decrecientes.

Se ha determinado que es necesario un intervalo para reajustar la estabilidad mental del sujeto. Los restos de su cuerpo original han completado su proceso de reconstrucción.

[Procedimiento: Traslado a sección de origen]

La información correspondiente al constructo humano denominado “alma” está siendo reorganizada. Para evitar fallos en la rehabilitación, se han aplicado filtros sobre segmentos de su memoria.

[Resultados obtenidos: Aceptables]

El alma ha sido reintroducida en su cuerpo original sin resistencia.

El primer ciclo de desarrollo ha concluido.

Sora debería ser capaz de actuar con relativa normalidad dentro de su entorno.

Se ha confirmado que se requieren al menos dos ciclos adicionales para alcanzar el potencial máximo estimado del sujeto.

—Esto es todo por ahora. Pronto podrás serme de utilidad, Sora Kamise.


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