1. Ishida Kurawa, El Segador Humano
Tokio, Año 2001
Ishida Kurawa es un hombre consumido por el odio y la venganza, su poder como Segador es tan fuerte que hace que su cabeza valga más de 100 millones de yenes, una cantidad absurda pero la cuál el gobierno estaría dispuesto a pagar a quién lo derrote, el único ser humano que está dispuesto a acabar con él, es su propio hermano Kikomi.
(En la habitación de Ishida)
El movil de Ishida sonaba mientras el intentaba echarse una siesta, el móvil no dejaba de sonar...así que molesto cogió el móvil mientras se iba levantando de la cama
- Joder ¿Qué queréis ahora?
- Necesitamos que mates a 3 más
Al escuchar la palabra mates la cara de Ishida cambió por completo, sus ojos comenzaron a abrirse totalmente mientras su sonrisa se volvía siniestra
- Claro, ahora voy
Se preparó para salir saltando por la ventana de su habitación, cogió carrerilla y suspiró, comenzó a correr y saltó con tanta fuerza que salió volando
- ¡Allá voy humanos de mierda!
En el aire veía donde podía aterrizar, había tantos sitios que no era capaz de decidirse, hasta que vio en una ventana a un hombre con su mujer y su hijo recién nacido vigilando por si se acercaba algún segador, el padre de familia miró justo a Ishida a los ojos y enseguida entró en pánico, Ishida no dudó ni un solo momento, se tiró directo hacía esa ventana, entró rompiendo todo el cristal mientras sonreía con maldad
- Bueno bueno, qué tenemos aquí
El niño pequeño comenzaba a llorar, y su madre se puso delante de el para protegerlo, el padre de familia intentó golpear a Ishida pero este le respondió con brutalidad
- Jejeje, eres muy débil
Dijo Ishida mientras convertía su brazo en un hacha gigante con la que de un solo movimiento de brazo decapitó al padre, la madre también comenzó a llorar asustada mientras el niño gritaba por su padre, pero parecía haberse enfadado, en un momento de ira el niño miró a los ojos de Ishida con rabia, mientras Ishida sonreía
- Sí, eso, enfadate y ven a por mi
El niño salió de detrás de su madre completamente y fue directo hacia Ishida mientras su madre gritaba para que no lo hiciera, Ishida tenía al niño corriendo hacia el, no transformó su brazo en ninguna arma pero le dio una patada pontentisima en el cuerpo al niño que le fracturó todas las costillas y lo tiró al suelo dejándolo temblando y vomitando sangre
- Vaya parece que no has muerto, eres fuerte
Ishida se acercó al niño que estaba en el suelo, y con todas sus fuerzas comenzó a pisoteae todo su cuerpo, destrozandole todos los huesos, todo esto mientras la madre miraba horrorizada, Ishida resopló
- Por fin has muerto, que en paz descanses
Levantó su mirada y vio a la madre, comenzó a acercarse a ella, ninguno dijo nada, la madre intentaba sonreir mientras lloraba, Ishida la cogió del cuello y la asfixió hasta la muerte luego lanzó el cuerpo contra el suelo de forma que lo destrozó por completo
- Bueno parece que ya está, que aburrido pero al fin y al cabo este es el pan de cada día
Salió de la casa convertido en humano total y comenzó a correr hacia un lugar que para él era muy especial, la casa de su mejor amiga Habaki, este era su pecado, engañaba tanto a Habaki como a los Segadores, si ella se enteraba de que él era un Segador seguro que llamaría a los llamados Verdugos, los humanos con poderes sobrenaturales capaces de acabar con Segadores, y si los Segadores descubrian que él tenía compasión de una humana serían ejecutados él y Habaki
Cuando llegó, subió por un árbol para ñlegar a la ventana de Habaki mientras pensaba
- Ojalá que ningún Segador se de cuenta
Cuando finalmente llegó a la ventana de Habaki, la vio leyendo en su escritorio, el la miraba como si fuera lo más preciado que tiene y por eso se sentía culpable por ocultarle su identidad de Segador, fundamentalmente se olvidó de eso por un momento y tocó la ventana, ella se sorprendió y miró por la ventana, era Ishida su gran amigo, se levantó y abrió la ventana
- Que bien que has venido a verme Ishida ¿Cómo has estado?
Ishida que sonreía con dulzura y felicidad
- Bien Habaki pero siento no verte ya tan seguido últimamente siempre estoy ocupado
- No te preocupes, sabes que yo siempre estaré esperando a que vengas a verme, pasa dentro




