Promesa bajo las estrellas
La noche cayó sobre el grupo. Tras la batalla, el cielo se abrió en un manto de estrellas que brillaban como si observaran en silencio.
Yume se sentó en el suelo, exhausta, pero con una sonrisa tranquila.
—Nunca pensé que podría sentirme segura aquí…
Sora se dejó caer a su lado, riendo suavemente.
—Segura, sí… aunque mi poder aún necesita entrenamiento.
Lina miró hacia arriba, las chispas azules reflejándose en sus ojos.
—¿Creen que algún día volveremos?
Ren se acercó, su voz firme pero cálida.
—Tal vez. Pero incluso si no, lo importante es que seguimos juntos.
El silencio se llenó de emociones contenidas. Lina bajó la mirada, y Ren la sostuvo con calma. Sus manos se rozaron apenas, un gesto pequeño pero cargado de significado.
La criatura que los había guiado apareció una última vez.
—El destino de este mundo ahora también es suyo. La promesa que hagan bajo estas estrellas los acompañará siempre.
Los cuatro se miraron, respiraron hondo y, casi al unísono, pronunciaron sus palabras:
—No importa lo que venga. No nos separaremos.
La noche los envolvió, y la promesa quedó grabada en el cielo, como un lazo eterno entre ellos y el nuevo mundo que los había reclamado.




