El despertar
El grupo aún temblaba tras enfrentar a la sombra. El silencio era tan denso que cada respiración parecía un desafío.
Yume cerró los ojos, intentando calmarse. El suelo bajo ella brilló suavemente, respondiendo a su miedo.
—No quiero… pero no puedo detenerlo.
Sora levantó la mano y, sin darse cuenta, hizo flotar su mochila otra vez.
—¡Genial! Ahora soy el chico que controla objetos inútiles.
Lina apretó los puños. Las chispas azules se transformaron en un destello que iluminó a todos.
—¡No es inútil! ¡Estamos despertando!
Ren, siempre sereno, observó cada reacción. Su mirada se endureció.
—El poder no es un juego. Si no lo controlamos, nos destruirá.
La criatura que los guiaba asintió.
—El despertar ocurre cuando aceptan quiénes son. El miedo, la risa, la duda… todo es parte de su fuerza.
El aire vibró. Lina sintió que las chispas respondían a su voluntad. Yume, que antes temblaba, logró estabilizar la luz bajo sus pies. Sora, entre risas nerviosas, hizo flotar más objetos. Ren cerró los ojos y un aura tenue lo rodeó.
Por primera vez, los cuatro comprendieron que no eran simples estudiantes. La verdadera aventura apenas comenzaba.




