Sombras y promesas
El aire vibraba con energía. Los estudiantes apenas habían asimilado sus poderes cuando una sombra se deslizó entre ellos.
Yume retrocedió, temblando.
—Esa cosa… nos está mirando.
La criatura emergió: ojos rojos, garras afiladas, un rugido que heló la sangre.
Sora intentó bromear, aunque su voz quebraba.
—¿Quién pidió un monstruo extra en la clase?
Lina dio un paso adelante, sus manos brillando con chispas azules.
—¡No podemos quedarnos quietos!
Ren la detuvo con firmeza.
—Si atacamos sin pensar, perderemos. Tenemos que coordinar.
La sombra avanzó, y el grupo reaccionó instintivamente:
- Lina lanzó un destello que iluminó el entorno.
- Yume, sin querer, hizo que el suelo se endureciera bajo sus pies.
- Sora gritó cuando su mochila flotó y golpeó al monstruo.
- Ren observó cada movimiento, buscando un patrón.
La criatura retrocedió, sorprendida por la unión improvisada. El silencio volvió, pero la tensión permanecía.
Ren habló con calma, aunque sus ojos brillaban de determinación.
—Esto fue solo una prueba. Si queremos sobrevivir, tendremos que confiar unos en otros.




