El rugido oculto del destino
La criatura del puente despierta con un rugido que sacude el aire. No es solo una batalla: es el destino reclamando lo que les pertenece.
La noche cayó de golpe, oscura y profunda.
Del puente emergió una criatura gigantesca.
Sus garras parecían cortar el cielo.
El destino mismo los desafiaba.
Lina levantó sus manos, lanzando un destello azul.
La luz iluminó la oscuridad, cegando al monstruo.
Yume endureció el suelo, creando un escudo protector.
Sora levantó varios objetos flotantes.
—¡Hora de la artillería escolar!
El monstruo rugió, retrocediendo un instante.
Ren observaba cada movimiento, buscando un patrón.
—No ataquen sin coordinación. ¡Juntos!
El monstruo levantó sus brazos, creando una tormenta de sombras.
El aire se volvió pesado, casi imposible de respirar.
El grupo resistió, pero la presión era enorme.
Lina cayó al suelo, agotada.
Ren corrió hacia ella, sosteniéndola con fuerza.
Sus miradas se cruzaron, y el tiempo pareció detenerse.
—Confía en mí —susurró Ren.
—Ya lo hago —respondió Lina, con un rubor que ardía más que sus chispas.
El monstruo rugió, lanzando un ataque final.
Ren levantó su espada, canalizando la energía de todos.
La luz se mezcló con la fuerza de la promesa.
El destello iluminó todo el puente.
El monstruo se deshizo en polvo de estrellas.
El silencio volvió, cargado de alivio.
El grupo cayó de rodillas, exhausto pero sonriente.
Habían enfrentado al destino… y habían vencido.
La noche guardaba su victoria.




