Amanecer partido entre dos mundos
La luz del amanecer divide sus almas: una parte quiere regresar, otra desea quedarse. Entre dos mundos, descubren que ya no pertenecen del todo a ninguno.
El sol comenzaba a elevarse, tiñendo el horizonte de tonos dorados.
El puente de luz seguía extendiéndose, vibrando como si respirara.
El grupo avanzaba con pasos inseguros, pero decididos.
Sora miró el amanecer con nostalgia.
—Es tan parecido al de casa… y tan distinto al mismo tiempo.
Yume se abrazó a sí misma, con lágrimas contenidas.
—Si cruzamos… ¿qué perderemos?
Lina miró el puente, indecisa.
Su corazón latía con fuerza, dividido entre mundos.
Ren permanecía en silencio, observando.
El viento soplaba, llevando consigo un murmullo.
Las aves comenzaron a cantar, como si anunciaran un cambio.
El puente parecía esperar su decisión.
—No importa el mundo —dijo Ren finalmente.
Su voz era firme, serena.
—Lo que importa es que cumplamos la promesa.
Lina lo miró, sorprendida por su calma.
Sus ojos se encontraron, y un calor recorrió su pecho.
Ella asintió, con una sonrisa tímida.
Sora miró a Ren como si se tratara de un acuerdo entre dos viejos amigos...supongo que no puedo quedarme solo aquí
Yume secó sus lágrimas, levantando la mirada.
—Entonces… lo cruzaremos juntos.
El puente brilló con más fuerza.
Cada paso que daban resonaba como un eco eterno.
El amanecer los acompañaba hacia lo desconocido.




