Capítulo 2: 森の守り手 (La Guardiana del Bosque)
El sol atravesaba el follaje del bosque, dibujando sombras danzantes sobre el suelo húmedo. Takumi Kaede caminaba con cuidado, sus botas hundiéndose en la tierra blanda. Cada paso le recordaba la magnitud de su nueva realidad: un mundo donde un simple puente podía decidir la vida de una aldea.
De repente, un silbido cortante cortó el aire, seguido de un flechazo que impactó en un árbol a centímetros de su cabeza. Takumi dio un salto atrás, el corazón latiéndole con fuerza.
“¡Alto ahí!” – una voz firme y penetrante resonó entre los árboles.
Una joven emergió de la maleza. Su cabello negro ondeaba con la brisa, y sus ojos verdes brillaban como gemas. Su arco estaba listo, la flecha apuntando directamente a Takumi.
“¿Quién eres y qué haces en mi bosque?” – preguntó con voz fría.
Takumi levantó las manos, intentando calmarla.
“Yo… soy Takumi. Solo venía del puente… no quería molestar a nadie.”
Ella bajó lentamente el arco, aunque no del todo.
“Hm… un humano que puede reconstruir puentes… eso explica mucho.”
Se presentó como Hina Midorikawa, guardiana del bosque. Explicó que el bosque escondía mazmorras y recursos raros esenciales para la supervivencia de la aldea, y que los gremios rivales no tardarían en intentar saquearlos.
“Si quieres ayudar a tu aldea, deberás probar que puedes moverte aquí sin causar problemas”, dijo Hina.
Takumi asintió con nerviosismo, consciente de que esto sería su primera verdadera prueba.
La mazmorra oculta
Hina lo guió hacia una entrada cubierta de raíces gigantes y musgo. Una caverna oscura y húmeda se abría ante ellos, con un olor a tierra mojada y madera podrida.
“Aquí dentro encontrarás madera encantada y minerales raros. Pero los guardianes… no son amables con los intrusos.”
Takumi tragó saliva y recordó su habilidad. Si puedo crear estructuras, puedo protegernos… pensó. Respiró hondo y visualizó un puente interno sobre un abismo lleno de espinas venenosas. Una luz azul envolvió sus manos y, ante sus ojos, los tablones aparecieron flotando, encajando con precisión perfecta.
Hina lo miró boquiabierta: “Nunca había visto algo así. Tu habilidad… no solo reconstruye, ¡crea seguridad instantánea!”
Más adelante, un monstruo pequeño pero ágil surgió de la oscuridad, con garras afiladas y ojos amarillos brillantes. Antes de que Hina disparara, Takumi dibujó mentalmente una barrera de madera y piedra. El monstruo golpeó la barrera y quedó atrapado. Hina sonrió, inmovilizando a la criatura con facilidad.
“Increíble… si aprendes a usar esto, podrías reconstruir aldeas enteras, incluso un reino.”
Takumi se sonrojó, mezcla de miedo y emoción. Por primera vez, entendió el alcance de su poder.
Un nuevo objetivo
Al salir de la mazmorra con los materiales, Hina se volvió seria:
“Takumi, este mundo es peligroso. Los gremios rivales no tardarán en aparecer. Pero si aprendes a usar tu habilidad, puedes proteger aldeas, reconstruir el reino y cambiar la historia de este mundo. Yo puedo enseñarte a sobrevivir en el bosque y a manejar los recursos estratégicamente.”
Takumi miró las aldeas derruidas y las montañas que se extendían más allá.
Si puedo reconstruir un puente… ¿qué más podré crear?
Con Hina a su lado, Takumi dio el primer paso de su viaje como artesano del reino perdido, enfrentando mazmorras, enemigos y gremios rivales, aprendiendo que la verdadera fuerza no siempre se mide con espadas, sino con ingenio, creatividad y estrategia.




