Esa mujer es una desconocida
Hola. No sé si alguien leerá esto alguna vez, pero si estás aquí leyendo:
*Primero: Me disculpo por no saber japonés.
*Segundo: Te agradezco por tomarte la molestia de pasarte por aquí y leer un texto extranjero.
*Tercero: Espero te agrade y si no. Muchas gracias por pasarte igual.
Odio a esa mujer, que abandonó a su madre. No tenía ningún motivo para mirarnos así y escupirnos en la frente. Por las noches su madre aún la llama y le guarda un plato caliente bajo esa amarillenta servilleta que ella misma le entregó con unas pequeñas manos llenas de heridas por la aguja.
Mientras las estrellas pasean de lado a lado la comida se enfría y ella se levanta mirar por la ventana como si las sombras de esas farolas le contasen algo que solo ella sabe como responder.
Las horas siguen corriendo sin freno ni perdón. La cama destendida hace rato ya está fría y alguien se acurruca bajo la vieja lampara de la cocina. La nevera y las viejas maderas de las paredes se preocuparon y comenzaron a cantar en un suave crujir que te invita a soñar. Poco a poco las sombras debajo de la farola comienzan a difuminarse mientras se despiden. Más sin embargo ya nadie las estaba escuchando.
Poco a poco unos pequeños rayos de luz atraviesan las delicadas telas de las cortinas, unas aves comienzan a anunciar la llegada del sol y los ruidos del bullicio tocan ligeramente el húmedo asfalto.
Es temprano y me levanto mientras volteo a la izquierda y veo una cama abandonada. Tomo una suave sabana y lentamente me acerco hacia nuestra cocina y la veo.
Una pobre viejecita yace dormida y sentada en una posición nada cómoda. Sus delicadas y arrugadas manos titilan un poco sin que ella se de cuenta del mismo frio, su nariz moquea un poco mientras respira tan plácidamente, pero su cara refleja un poco de enrojecimiento y tristeza. Mientras la acojo entre la sabana ella lentamente se despierta, y mientras se da cuenta que estoy ahí me sonríe tan cálidamente que mi cara comienza a desmoronarse y antes de que lo note la abrazo y le digo "buenos días". Ella me responde el buenos días con un beso en la mejilla y en la frente.
Le pregunto a esa dulce viejita qué hace en la cocina y con una dulce sonrisa me responde "Perdón mi amor. Estaba leyendo una novela y como no quise interrumpir tu sueño me levanté a leerla en la cocina, pero pues esta anciana ton.." antes de que terminara la frase la interrumpo: "Mi muñeca no es ninguna tonta" tomo su cabeza entre mis manos y le doy un pequeño beso en la frente. Ella me devuelve un beso en la mejilla y lentamente se va hacia su cama.
Mientras recojo la mesa veo ese plato. Estaba frio, pero al quitarle esa servilleta vaya sorpresa, es uno de mis favoritos. Aunque a cada cucharada puedo notar un sabor ligeramente salado continuo hasta terminarlo.
No desperdiciaré ni una cucharada de nuestra poca comida, ni los sentimientos que mi abuela derramó en cada lagrima durante la noche esperando a una hija que la abandonó a ella misma y a su pequeña hija.
Esperando a una hija que no volverá.
Estoy traduciendo el sitio para entender un poco todo. Así que no sé que va en esta sección jejeje




