Capítulo 92: El caso de J Johnson
J Johnson, un sacerdote que desapareció recientemente. Su expediente dice, que se codeaba con alguien para hacer diversas cosas por debajo de la ley. Se descubrió que perdió su poder divino, o, mejor dicho, que nunca lo tuvo. Manejaba un bastón que absorbía energía divina y luego la expulsaba, y con una habilidad de engaño, se hizo pasar por sacerdote.
Sin embargo, lo sorprendente llega cuando gente de su infancia dice que, si sabía usar poder divino, lo que nos deja pensando que su identidad fue suplantada.
Con la información recopilada, se sabe que hay un grupo grande de personas que quería prevenir la llegada de un tal “emisario”. Pero sus métodos para prevenir esto eran atroces, matando gente y sacrificándola para invocar demonios con habilidades oscuras. Si bien es sabido que no toda la gente con habilidades oscuras es malvada, el prejuicio creció cuando desde hace mucho tiempo, la gente con estás habilidades, las usa para su propia conveniencia.
Desafortunadamente, el prejuicio crecerá ahora que es bien sabido que quieren invocar una ola de demonios. Aún no es bien sabida su ubicación, pero todos los cazadores informados, están al pendiente de ser llamados en cualquier momento. Excluyendo posiblemente a los que estén en alguna excursión de mazmorra en ese momento.
Pero está información no debe ser pública, ya que la gente podría cundir al pánico. Pero, por otro lado, es sabido que el tal “emisario”, también aparecerá. Por lo que debemos estar completamente preparados.
[…]
“Toc, toc” irrumpían en lo que parecía ser una casa.
- Maldita sea, ¿no hay nadie aquí? – mencionaba aquel sujeto que fue a investigar las ruinas mientras se abrazaba una herida para no desangrar.
- Buenas noches, lo estaba esperando – decía un señor de esmoquin y avanzada edad.
- ¿Y la primer ministro?
- Está en recuperación en su habitación, por respeto, preferiría que no la levantáramos. Recién acaba de despertar después de aquella misión.
- Escuche que los enemigos estaban a la par – mencionaba el sujeto mientras era tratado por aquel señor.
- Le recomiendo no hablar, si desea recuperarse antes de dar las malas noticias.




