Capítulo 82: Empezamos la acción
El aeropuerto de París estaba repleto de gente, esperando la llegada de dos grandes cazadores. Ante el ojo público iban atacar una mazmorra de alto nivel oculta ahí en el país.
- Hola a todos, no esperaba que me recibieran así – decía un caballero de cabello corto y rubio, sonrisa rimbombante y un gran bigote que cubría de oreja a oreja.
- Deja de actuar arrogante y camina puesto número 7 – mencionaba aquel sujeto de aspecto alegre, corte de pelo popular, ojos claros y piel bronceada.
- Déjame decirte, amigo mío, que el número 3 es muy ambiguo – mencionaba arrogantemente. - Bueno, al final solo escalaste usando trucos de magia a diferencia de cierto peleador competente.
- Y que lo digas – decía simplemente sonriendo.
[...]
Después de pasado el tiempo, ambos, junto a varios cazadores más, estarían formando un ejercito pequeño que se adentraría a las catacumbas Francesas.
- Una vez más, muchas gracias por haber venido – decía la primer ministra, ahora con ropa de cazadora. La cual llevaba varios encajes blancos y llamativos, que la hacían ver como alguien de la nobleza.
- Es un placer hermosa “mina”, trabajar hoy con usted es algo que veníamos deseando.
- Sigue hablando argentino, a este paso la vas a conquistar – mencionaba el rubio, mientras observaba como este se ponía totalmente rojo.
En ese momento de bromas, verían todos como de repente el ambiente se empezaba a teñir de rojo. Rápidamente, los tanques se posicionaban enfrente, para luego escuchar un sonido tan chirriante que aturdiría a varios.
- ¡Levantarse! – mencionaba la ministra, mientras su entorno se envolvía en un tono similar al de su vestimenta. Lo cual cubría sus oídos, y los volvía más fuertes. – No se dejen caer, cuando hay mucha gente más fuerte que yo aquí, confió en ustedes cazadores.
Ese instante haría que todos se levantaran y en grito de guerra avanzaran, la ministra sabía que tenían mucho dinero que perder si se echaban para atrás. Tras ello, una hola de seres, similares a los humanos, pero más delgados, sin pelo, con dientes largos, enormes uñas afiladas y grandes alturas; se abalanzarían sobre ellos, con lo que rápidamente comenzarían en estrategia de ataque a pelear y abrirse paso.




