Capítulo 75: Mientras tanto…
- Es cansado volver a las andadas después de tanto tiempo – mencionaba una voz agitada, mientras se cubría a toda velocidad detrás de una piedra.
Al mismo tiempo, algo similar a un dragón pequeño, que no podía volar debido al espacio, estaba arrastrándose firmemente entre lo que parecía una cueva de aspecto húmedo. Soplaba y resoplaba, lanzando cada pedazo de tierra lejos de sí como un montón de polvo. Al tanto, poco a poco se iba acercando, mientras entre su aliento el olor azufre se hacía más fuerte.
Sin previo aviso, atacaría donde está este sujeto, el cuál era nada menos que Jung Hyung, el cuál estaba acabado por el alcohol, sin embargo, su apariencia también decía que hace tiempo que lo había dejado, pues era un cuerpo firme, cubierto por una armadura casera, hecha totalmente de cuero.
Saltando y rodando, se dedicaría completamente a esquivar los ataques de aquel dragón. Para enseguida atacar cada vez que podía con una lanza estilo boomerang, la cuál cada vez que no se regresaba, era porque se encajaba en el dragón, el cuál cada vez que sucedía eso, se sacudía todo mientras soltaba sonidos ensordecedores, para luego desprenderse la lanza, la cuál alcanzaría saltando y rodando.
Después de un rato, la vista de Hyung comenzaría a nublarse, el calor que poco a poco seguiría propagándose. Sin embargo, como de un caballero ante la amenaza, seguiría levantándose, solo para corroborar que el dragón estaba en peores condiciones. Después de esto, Hyung se levantaría con más ánimos mientras pensaba “Solo ocupo agua, y subir de nivel”.
Seguiría con la estrategia que andaba usando, pero está vez a una velocidad más rápida, más frenética. Agitada la bestia caería, saliendo de la zona donde estaba acorralado, saldría a una ladera dónde había varios dragones, pero ahora en un espacio abierto.
- Parece que solo debo salir de esta, una vez más – se postraría ante los dragones, pero como si estos supieran de su estrategia, se lanzaría por una cordillera, para caer en un bosque frondoso, donde comenzaría a acorralar uno por uno de los dragones, atrayéndolos a zonas desoladas, pero frescas.
Atacando en sus costados más prometedores, lograría derrotar uno a uno. Cuando menos lo esperaba, un último dragón se pondría frente suyo, destacable por su aspecto grisáceo y cicatrices en el cuerpo. Comenzaría a atacar, pero en el momento menos indicado no esperaría lo que estaba por presenciar en sus últimos días, cuando de inmediato despertaría su habilidad a rango S, donde su sistema de habilidades diría “Padre de las estrategias, ha despertado”. Destruyendo de un golpe a aquella bestia.




