Capítulo 64: Como brisa Primaveral
- No te escondas – mencionaba aquel sujeto de forma tenue y con una voz profunda. Al mismo tiempo que disipaba lugares y los volvía ocultar con la oscuridad, buscando a Jee en el camino.
- Crees que sería tan tonta como para acceder, soy cobarde, al fin y al cabo – decía está de forma perspicaz, mientras con una mano se agarraba el costado derecho del estómago y se veía como sangraba tenuemente de ahí y una parte de su cachete izquierdo.
- ¿Cobarde? Yo diría astuta. Fácilmente eres más fuerte que yo – respondía mientras atacaba puntos donde creía podría estar Jee, escuchándose como solo salían cosas volando. – Sin embargo, es fácil saber que te falta astucia, te falta ambición.
- No crees que sería malo darle consejos a tú enemigo – le decía al instante que le lanzaba varias dagas de diferentes puntos.
- El simple hecho de atacar en la oscuridad no funcionará - mencionaba mientras entre la oscuridad se observaba como detenía algunas dagas, y con otras lanzaba perros, los cuales solo se escuchaban como chillaban. Para enseguida atacar de donde creía provenía el ataque enemigo, pero solo eran trampas automáticas, - imposible.
- Es posible que tenga un plan, no te importa morir después de todo, ¿cierto? – contestaba Jee con sarcasmo, mientras se curaba con una poción.
- Lo sé, así que desde ahora iré con todo – terminaba de decir, para luego observarse como comenzaba a temblar el suelo
- Es lo mismo que quería.
Como un destello, que destacaba por su oscuridad entre la oscuridad, se cortaba todo en cierto radio de aquel tipo. Esto mientras susurraba sus habilidades y hacía combinaciones sin hablar, para que Jee no supiera su próximo movimiento.
Sin embargo, Jee lo volvería atacar, pero está vez sin hacer acto de presencia, provocando que por un instante levemente esquivará aquel sujeto el ataque, dándole en el hombro. Pero para aquel momento, Jee no sabría que es un verdadero “ir con todo”. Tendría que recordar su experiencia en aquella mazmorra en la que estuvo atrapada, pero para llegar a eso, primero tenía primero que entender a los demás y no solo así misma.
Jee, tomaría un respiro, y como si de un animal salvaje, sin darse cuenta, volvería a ser atacada, pero esta vez por la espalda, siendo sacada de su último escondite, y golpeándose en el camino contra la pared de tal forma que parecería un muñeco que muy y apenas soportaría aquel momento.




