Capítulo 61: Hombres de fe
En un pequeño pueblo de Italia, hace años sucedería la hambruna provocada por la devastación de un ataque de mazmorra conocido como “El desastre de Venecia”. Donde la poca ayuda que recibió Italia, provoco que tardarán en librarse de la amenaza.
Ahí vivían dos pequeños entre los escombros de lo que podrían haber llamado hogar, el pequeño más grande cargaría a su hermano entre brazos y caminaría entre lo que era un pueblo en llamas, mientras la gente actuaba salvajemente debido a las bestias que se presentaban. Pese a ello el niño intentaría proteger a su hermano pequeño con un reboso que recogería en el camino y lo pondría en su espalda.
En un punto, la gente lo empujaría, lo que lastimaría su pierna. Cojeando seguiría adelante, intentando salir del desastre entre una multitud acalorada. Al poco tiempo, cuando parecerían que sus esperanzas se irían, un gran ser de aspecto inverosímil, como si la combinación entre un caballo y un rinoceronte fuera posible; el cuál rápidamente sería derrotado de un corte, como un rayo de esperanza se tratase, por un humano de aspecto andrógino que aparecería.
- Unos niños no deberían de estar solos – mencionaba con una voz suave, mientras mostraba su rostro. El cuál se caracterizaba por una voz suave y risueña, una mirada cálida y un pelo rizado, así como de un tono blanco como la nieve.
El niño cansado voltearía arriba, a los ojos de aquel joven. Y con la vista cansada y los ojos llenos de lágrimas diría lo siguiente:
- Salve a mi hermano por favor, y haré lo que sea
Ante estas palabras, el joven sonreiría de par a par, voltearía abajo con el muchacho.
- Entonces procura cuidarlo de ahora en adelante.
Tras estos acontecimientos, el joven se encargaría de proteger el pueblo y construir un orfanato. Donde cada tanto haría visitas y donaría dinero. Este joven con el tiempo escalaría en el ranking de cazadores para más tarde ser conocido como el segundo más fuerte del mundo. Pero esa no es historia del momento.
En este lugar, se quedarían con una enfermera mayor que fue cazadora del tipo curativo en su momento, que al mismo tiempo haría de su cuidadora y se encargaría de arreglar sus heridas. Los hermanos pasarían a ser conocidos en el pueblo como un dúo de chicos traviesos, pues tras cumplir 3 años el más pequeño, el mayor lo sacaría todo el tiempo a jugar.
Así pasarían los próximos años, jugando y divirtiéndose como unos hermanos huérfanos, hasta que una carta les llegaría.




