Capítulo 57: Thomas vs el hombre más fuerte parte 1
Ambos se preparaban frente a frente, sin embargo, este sujeto de enorme tamaño no se daría cuenta que estaba en desventaja. Thomas siguió al pie de la letra los planes de que hizo con Jung Jee, momentos atrás. Prácticamente no conocen al enemigo, pero si así mismos, así que potencia tú zona de ataque en un 300%
- Zona casi encerrada, potenciadores de agilidad y una nula de huir – mencionaba mientras cerraba la compuerta del lugar con un control y esquivaba la embestida del demoledor.
- No juegues conmigo – mencionaba esta bestia mientras soltaba golpes contundentes que quería dar contra Thomas, los cuales esquivaba y daban al suelo, el cuál cada vez se me veía más afectado al punto de comenzar a quebrarse.
Cuando Thomas parecía estar acorralado contra la pared, realizo su primer movimiento contra su oponente, resbalando a través de su puño y encestando un golpe contra este para luego volver a resbalar y estar detrás de este. Voltearía un poco nervioso solo para ver que muy y apenas lo toco.
- Bueno, creo que sería prudente correr
- ¿En este lugar tan estrecho? – le respondía mientras lo volteaba a ver envuelto en furia, a lo que Thomas solo respondería con una sonrisa engreída.
Ahora, llenó de ira comenzaría a atacarlo más frenéticamente que antes. Y cada vez que llegaban a una esquina Thomas repetía lo mismo y solo decía “Thomas 2 y el pesado 0”, sumándole cada vez más puntos a su cuenta “Thomas 3 y el grandote 0”. Llegó un punto donde este se enojó tanto contra él, que solo volteaba a verlo con un gran tono rojo resaltando sus venas, y una pequeña zona que cada vez se veía más hinchada en su frente.
De repente, de un punto a otro, aquel lugar hinchado se vería cuarteado, creando la primer cortada contra su enemigo. Thomas se alegraría, mientras rebosaba de ímpetu y energía, soltando al mismo tiempo chorros de sudor los cuales se limpiaría con la mano. Aquel hombre de repente se calmaría, manteniéndose inerte por unos segundos.
Escéptico, se quedaría observando aquel grandulón, cuando sin previo aviso comenzaría a agitar la cabeza como aquellos populares muñecos de cabeza movediza, de manera tan frenética que haría retroceder dos pasos a Thomas. Cuando penos lo esperara, se pondría en 4 patas y como un toro iría sobre nuestro chico intrépido.
- ¡Que carajos! – mencionaría momentos antes de ser finalmente embestido.




