Capítulo 55: Uno contra la multitud
Un leve suspiro saldría de parte de Jee, mientras la respiración saldría fugazmente. El traje solo la haría ver como si de un asesino profesional hollywoodense se tratase, la diferencia era simple, ella se especializaba en la estrategia. Tirando el bastón de un lado, se pondría unos guantes y de un escritorio tomaría una espada.
- Está espada, es de rango A, con ataques tipo relámpago, es conocida como “la espada soberana del maestro del trueno”, y al igual que muchas de las armas de aquí, solo responden a su dueño – decía mientras muchas armas a su alrededor comenzaban a activarse, desde espadas, pistolas, hasta cosas absurdas como orbes y máscaras.
Así, mientras la luz roja seguía parpadeando, Jee tomaría un frasco de MP y comenzaría a avanzar mientras estos sujetos se le acercaban uno a uno.
- Quiero que sepan que no gaste una millonada por nada.
Un hombre se acercaba, y ella con cualquier artículo a su disposición. Y si alguien lograba estar demasiado cercas de ella, solo les daba una patada seguido de otra patada giratoria o un espadazo. Estando con el mismo patrón durante varios minutos sin descanso hasta que finalmente la sala termino sola. Mostrando una imagen imponente, manchada de rastros de sangre los cuales solo resaltaban con las luces parpadeantes.
Con una patada, movería a una persona y recogería “la imitación del bastón del rey mono” e iría hacia los pasillo con esta arma en su mano izquierda y en la derecha con la espada. Y girando ambos en sus manos, comenzaba a correr en dirección al elevador, al mismo tiempo, em el aire golpeaba un botón que parecía causar un ligero temblor. Comenzaba a avanzar entre la oscuridad y la luz parpadeante, mientras no dejaban de aparecer sujetos cada vez más fuertes con diferentes habilidades.
Sin embargo, ella se limitaba a lanzar cosas, esquivar y atacar, mientras llegaban más enemigos, más le decían las palabras “cobarde” e “infantil”. Sin estricciones ella continuaba, incluso tomando libertades de movimientos avanzados de taekwondo, girando con sus piernas en el aire sin soltar en ningún momento las armas.
Al final, con una respiración cansada, tomaría un frasco de su saco, y volvería a recuperar el MP de nuevo. Solo para observar cómo se había encargado de la mayoría de los invasores, el sonido de la alarma no dejaba de sonar, y ahora hasta helicópteros comenzaban a sonar en las calles.
- Por eso no quería llamar la atención – decía mientras chasqueaba los dientes.
- Nos distes pocas opciones – contestaba una voz fragante, mientras se abría el elevador y mostraba como una silueta comenzaba a consumir la poca luz a su alrededor en oscuridad.




