Capítulo 54: Primera llamada
Como presentador de programa televisivo, se ajustaría el saco para mostrar uno de los mayores espectáculos que pudo haber soñado. En ese mismo momento, el polvo de los estantes y el piso comenzaría a brincar. La llamada estaba iniciando, como si de un terremoto aproximándose se acercará. De forma repentina, como un sonido en seco, el ruido pararía para luego sonar un megáfono en las calles.
- ¡Jung Jee! ¡¿Estás ahí?! ¡Hemos revisado tú casa y no te encontrabas, si no sales ahora mismo, nos veremos en la obligación de atacar!
Observando por la ventana, como si de un enfrentamiento de pandillas se tratase, varias personas con bates y manoplas se encontrarían afuera del edificio. Con lo que Jung Jee prendería un cigarro mientras pensaba “será el último por mi salud”.
Se recargaría en su escritorio mientras fumaba tranquilamente, al mismo tiempo que un gran estruendo se escuchaba en la entrada, el cual iría acompañado de gritos. Primeras trampas activadas, pensaría. Viendo al techo, reflexionaría sobre sus emociones anuentes. Su sangre y nervios subirían rápidamente en sus emociones. El sudor terminaría su recorrido cuando simplemente con una sonrisa soltaría unas palabras.
- Creo que extrañaba está emoción, gracias chicos, por ustedes puedo sentirla de nuevo - enseguida una persona encapuchada aparece detrás de ella, y con apretar un simple botón de lo que parecía un dedal, saldría un bastón que le daría directo al cuello al sujeto. - Imitación del bastón del rey mono, encontrado en las mazmorras al norte de corea, arma de rango B y con el poder suficiente para dañar como para encogerse. Cielos, parece que ya no respiras, no sirve de nada mi comentario. Bueno veo que hay más gente escondida.
Con el mismo bastón, hacía atrás, golpearía una persona. Para luego volver a encoger el bastón y saltar del otro lado del escritorio mientras esquivaba un disparo que vendría rozándole cerca de la ventana. Lanzaría enseguida el bastón al mismo tiempo que lo apretaba contra la esquina de la oficina, abriéndose en el camino y dándole a una persona que se escondía entre el techo y la pared.
- Empezamos la diversión – mencionaba mientras daba una patada giratoria a una persona detrás suyo. – Bastón, ven a mí – terminaba de decir mientras este regresaba a ella golpeando a una persona que tenía detrás de ella, volándole la mandíbula en el camino.
Enseguida se iba la luz de la oficina, y entre parpadeante empezaba a verse una luz roja mientras sonaba una alarma de emergencia. Está caminaba lentamente a los pasillos que había entre los cubículos de oficina. Donde abrían varios hombres tirados y diferentes armas con aspecto usado, sola para posicionarse enfrente de lo que parecía ser un ejército contra ella sola.




