Capítulo 44: Espontaneo
- Es increíble que ya sean las doce del día, Jee deberá estar presionada con el trabajo, debo alcanzarla para la comida – mencionaba mientras se colocaba unas gafas oscuras y se subía a un kla estilo deportivo a cuatro puertas.
En eso arranca, pero sin esperarlo, más adelante se escucha una explosión de un edificio. Rápidamente frena de golpe el auto y se baja de él, solo observando cómo un montón de gente empieza a correr de cierta zona. Cuando se acercó corriendo, solo vio como una persona dijo que nadie debía acercarse ahí.
Una eclosión de mazmorra se había dado, algo poco común, donde una mazmorra que se descuida se abre y deja escapar las bestias. Comúnmente pasa con mazmorras de bajo rango porque nadie las toma en cuenta hasta que se abren. En este caso, era una de rango C.
Thomas se quitó la corbata que llevaba puesta y se la amarró a su puño mientras corría, y esquivaba a la gente.
- ¡Mi niño! ¡Por favor! ¡Alguien salve a mi niño! – se escuchaba afuera de los escombros que tapaban el edificio.
Sin pensarlo, Thomas saltó entre los huecos y con su habilidad deslizar, entraría entre cavidades. Al estar dentro encontraría una nota que decía “hay más cosas que se esconden, que las que puedes ver”, miró a su alrededor y veía a pequeños monstruos tipo globins (duendecillos), los cuáles se comenzaban a juntar en grupo para intentar atacarlo.
Este solo se dedicó a esquivar y acabarlos de un golpe, mientras se limpiaba el sudor y soltaba pequeños suspiros. Su pelo no le estorbaba, pues, al contrario, parecía que le seguía los movimientos de cada golpe y patada que daba.
Al final, terminó rápido mientras veía un pantalla que le decía “amenaza menor exterminada”. Y tras la desaparición de este cuadro, observó como a su alrededor era un taller. El taller se podía destacar por contener artículos de alto valor, pero un aspecto descuidado.
Unos llantos llegaron al oído de Thomas, y este sin pensarlo empezó a buscar a los alrededores para percibir de dónde venía tal ruido. A lo que luego vio rumbo a donde hubo la explosión y la cual provocó el derrumbe de la puerta principal el edificio. Encontrando un hueco que conducía a un especie de sótano, Thomas tomo un palo y bañándolo en una especie de aceite que encontró lo encendería.
- Tocó bajar – suspira.




