Capítulo 42: Anúnciate
Regresemos a la oficina, donde, como perro esperando, yacía Thomas ahí sentado. De una manera un tanto retorcida si lo pensamos bien. Trabajando sin parar, viendo varios documentos hasta que vio a Jee.
- Señorita, no está sudando demasiado - le decía este mientras sacaba una toalla.
- No te preocupes querido, es la emoción del furor. Por cierto, no te gusta mi nueva pierna.
- Señorita Jung, sé que con el dinero que hemos obtenido pudo reparar su única limitación, pero no deje que la emoción la consuma.
- Entiéndelo Thomas, ya tomé una decisión – le corregía mientras tomaba la toalla, y se comenzaba a secar el pelo.
Este se inclina ante ella, la ve a los ojos y finalmente suelta un suspiro; mientras sostenía la toalla que le daba Jee.
- Está bien.
- Verás que lograremos cosas grandes, este, es tan solo el comienzo. Ahorita mismo, el bajo mundo debe estar agitado. Es una emoción que me llena de éxtasis de tan solo pensarla.
- Al menos prométame una cosa
- ¿Cuál Thomas?
- No se exigirá, más de lo que no puede.
Respira hondo, ve al lamentable chico frente ella. Y solo decide aceptar muy a fuerzas. Thomas lo acepta, pero muy en el fondo, sabía que no era la decisión que hubiera deseado. Ambos partieron ese día en silencio interior, Thomas solo sonriendo y aceptando, mientras se mordía la boca, aquella resolución.
Al día siguiente, Thomas solo escucho la radio en la estación oficial de cazadores, mientras se servía su pan tostado y una taza de café de forma pulcra y elegante. Se decía todo como normalmente se diría, cazadores más destacados del día, ascenso del nuevo rango S “Jung Jee” como por séptima ocasión en la semana y al final anunciaban que ella sería la encargada de la distribución más grande de armas en toda Corea. Finalmente, Thomas apagaría la radio, se terminaría de vestir y vería la hora.
- Llegó el momento.




