Capítulo 40: El pasillo marcado
Dando paso a la acción, entre momentos críticos, se veía a Jee corriendo sobre los techos mientras sostenía un portafolio y caía de lado a lado con una imperante sonrisa, denotando que se estaba divirtiendo de ferviente emoción. Atrás de ella, dos tipos encapuchados yacían persiguiéndola. Está se burlaba de ellos, mientras se giraba y corría en reversa, esquivando los postes y cosas que había en dichos edificios. Estos de forma torpe chocaban o con une temible fuerza apartaban las cosas.
- ¡Deja de burlarte de nosotros! - decía uno mientras empezaba a mostrar una velocidad en aumento.
- Ustedes dijeron que podría quedarme el arma documentada.
- ¡Idiota! Es soló que no esperábamos que ganaras la apuesta absurda.
- Derrota a todos en la sala en menos de 5 segundos, bastante simple no crees - decía mientras se detenía a espaldas de una cordillera.
Sin parecer darse cuenta, el sujeto de gran velocidad llegaría a su lado para quitarle el documento que tenía entre manos. Pero esta, simplemente se giraría de manera tan simple, que haría tropezar a este enorme hombre.
- Uno menos de dos - diría con fervor.
Agitado el hombre observaría como en lo alto de todo, Jee yacía parada mientras la luna la iluminaba. Esta se sentaría tranquilamente y prendería un cigarro. Mientras aquel tipo, empezaba a aspirar aire de manera fuerte y frenética.
- Sabes que deberías de aclimatar tu cuerpo o el aire frío de enero te puede consumir - le decía está mientras cogía una posición de comodidad.
- Dime, ¿por qué nos haces esto?
- No te han dicho que la mejor manera de atraer a la gente es llamando la atención de esta.
- Déjame decirte que los has logrado mocosa.
- Aún que digas eso, solo paso un mes desde que comenzó esta casería de armas y he ganado el mercado coreano. Todavía falta mucho.




