Capítulo 36: Aquel conejo
- Señor, su paraguas.
- Muchas gracias, ahora a esperar la orden de quedarnos con la mazmorra.
- Señor, me informan que la mazmorra abrirá en 30 minutos.
- Perfecto, esos estúpidos no sabían de qué iba el trabajo, ahora solo queda reclamar la mazmorra.
Pasando los treinta minutos, la zona se comenzaba a despejar y se empezaba a permitir el paso al muelle. El hombre, parecía salido de los doramas de mafias coreanas; pelo cortó bien peinado, traje de la más alta costura y varios tatuajes con músculos debajo de este.
Muchos agentes empezaron a llegar, entre policías y una brigada especial de mazmorras los cuales tenían un uniforme parecido a la policía nipona, pero con una placa que decía “RESGUARDO NACIONAL”.
- Señor, ¿qué se le ofrece? - decía uno de estos hombres.
- Perdone oficial, pero había visto a lo lejos una luz y decidí marcarle a las autoridades mientras me acercaba por el bien de la ciudadanía - respondía mientras ocultaba una sonrisa tenaz.
- Muchísimas gracias por su labor como ciudadano Samuel Goo, sabíamos que podíamos contar con usted para este tipo de situaciones.
Rápidamente esa hermosa sonrisa que ocultaba se vería ocultada al ver que salían dos personas de ahí, cargando a dos grandes tipos. “¿Cómo sucedió?” se preguntaba mientras observaba bien.
- Ustedes debieron haber despejado la mazmorra, firme aquí para adquirir los artículos encontrados en ella - decía uno de los oficiales a Jee.
- De echo estos caballeros nos cedieron su parte del derecho a cambio de nuestra protección, ¿verdad chicos? - sin pestañear, ascendieron con su cabeza respondiendo con un sí con lo que de inmediato Jee continuo, - entonces podría darnos el contrato por favor.
Así, el hombre se dio cuenta que algo extraño había pasado, mientras podía observar el rostro de Jung observándolo con una gran expresión de soberbia. Un zorro acababa de cazar a un conejo, y este parecía que no estaba en posición hacer algo. Terminando la lluvia con un fuerte sentimiento de tensión encontrado.




