Especial de navidad 1: final
- ¡¿Eres Santa?!
- Santa no viene aquí, yo solo uso su trineo para entregar.
- Entonces, ¿quién eres?
- Tu peor pesadilla - desde las sombras, una silueta grande y tosca de color blanca, y una enorme nariz de zanahoria.
- ¿Sé qué no estamos en los niños buenos? - hablaba y expresaba con elocuencia mientras analizaba el trineo, - pero me gustaría que me des un pelo de santa.
- No puedo, la lista dice que los chicos malos no piden deseos malos.
- Por eso odio la guardia de nieve.
- ¿Con qué eras tú?, no creas que Santa seguirá viajando y menos que te daré un pelo de él.
- Sabía que esto sucedería, así que lo tomaré a la fuerza.
- Inténtalo.
- Ni siquiera pienses que tu habilidad te servirá.
Ante tal afirmación, Thomas sobre reaccionaría lanzando enseguida un puñetazo al aire. El muñeco de nieve molesto, mientras lo mojaba a Thomas con nieve, lo esquivaría. Con una expresión de “¿cómo es posible?”, vería al muñeco sonreír, rápidamente Thomas retrocedió.
Con una simple mueca, el muñeco le diría “vámonos de aquí”. Con lo que rápidamente, deslizando en el suelo ambos empezarían a chocas a golpes, haciendo que uno perdiera pedazos de nieve debido a la fricción de las manos y el otro sacará pizcas de sangre debido a los golpes de grandes puños de robles en forma brazos.
- Veo que estuviste practicando pequeño “rojo”
- Lo tenía que hacer.
Finalmente, las horas pasaron. Y en la mañana siguiente… la puerta de la casa de Jee sonaría con un sonido pesado. Ante tales horas del día, extrañada, caminaría a ver quién yacía en la puerta, solo para encontrar a Thomas lo más lastimado posible y con una cajita, mientras con una sonrisa alegre se acercaba a su hombro y decía: - ¡Feliz navidad!




