Especial de navidad 1: parte 1
Era hace una vez, una pequeña niña de los suburbios de Corea, que entre todos los regalos solo pedía una cosa, un bigote que probara que Santa era real. La desgracia llegó cuando una navidad, debajo del árbol no había más que regalos. El padre extrañado de ver la tristeza en los ojos de su hija, le dijo “Santa no podía darte un bigote suyo mi amor, porque son los que le brindan sus poderes”. Desde entonces la niña comprendió que sería una tarea imposible.
- Y esa es la historia de mi regalo no dado de navidad
- ¿En serio? - se escuchaba de una voz un tanto perspicaz.
- Oh querido, ¿qué esperabas? - se escuchaba de esta voz suave y profunda, mientras con su movimiento deleitaba su forma de caminar y preparar el té.
- Siendo sincero Jee, yo platique mi sueño frustrado de navidad y no fue para nada bizarro como el suyo - profundizaba esta hermosa voz de una manera profunda, mientras su silueta cruzaba las piernas mientras tomaba la taza de té.
- Pequeño Thomas, ¿estás decepcionado? - le decía mientras soltaba un pequeño puchero.
- No, algún día cumpliré tu sueño mi lady.
- Ja, ja, ja, ja, ja, ja, si tanto quieres prometerlo, espero mi regalo la próxima semana - decía mientras se levantaba, y se despedía besándole la frente y dándole unas palmadas. Dejándolo solo en la oficina. Sin saber, que pasaría una de las peores situaciones.
…
24 de diciembre, año 20XX, 23 horas, punta de la “Lotte World Tower”
- Los sensores fueron colocados, poco después del ataque en el puerto. Cada satélite y comunicador de la ciudad están conectados a la red de seguridad, por lo que no será necesario hacer algo más o sería captado por la cámara de seguridad.
La computadora detectaba ondas, que hacía ver si sucedía algo por alguna zona de la ciudad.
- Mazmorras, clima, gente en peligro, ¡AH! - decía desesperado mientras se rascaba la cabeza. – Aún nada de importancia sobre Santa.
Como si el destino lo sugiriera, el teléfono de Thomas comenzaba a sonar. El timbre con tono de supermercado resaltaba, una y otra vez, hasta que tuvo que contestar




