Capítulo 30: Cámara, corte y acción
- La cámara estará lista pronto, acomoden todo, estamos en línea en tres, dos, uno.
- Bienvenidos a tu noticiero de confianza CS, estamos en punto de las 8 del día en el centro de Seúl. Orgullosos de nuestro crecimiento coreano ante las nuevas fronteras, demostrando que el país, pronto estará en el top de potencias mundiales - decía una hermosa presentadora con algunas capaz de maquillaje, mientras giraba apasionadamente entre las cámaras.
- Así es compañera, pronto estaremos ante lo que muchos llamamos un gran crecimiento económico. Y no es por nada, pues diversos medios dicen que la compra de armamento de mazmorra será la próxima moda - respondía un hombre fragante, de perspicaz personalidad y aspecto común, pero actitud resaltante.
- Afirmativamente, desde que una empresa local logro conseguir los permisos necesarios y crear la primera empresa en línea legal capaz de la venta y distribución internacional estoy sorprendido del crecimiento estimado para PIB de Corea.
- Para más noticias, el periódico nacional de Seúl…
“Veo que las noticias nos están dando mucha estima como si nunca hubiera muerto alguien”. Se escuchaba de una voz fragante mientras sorbía una taza de café. El ambiente cálido, la luz del día atravesando la ventana, iluminando un lugar que parecía fresco, pero mientras más se adentraba la luz, más desordenado era. Rozando lo nocivo, entre pesas y material deportivo, parecían haber destrozado gran parte del lugar como si un huracán hubiera pasado, para luego iluminar la habitación, el único lugar que parecía limpio yacía ahora aquella persona de voz fresca y simpática, Jung Jee, mientras observaba el televisor al mismo tiempo que se cambiaba y llevaba puesta una toalla para al pelo mojado.
Con el pasar de los minutos, Jee estaba más intranquila por salir. Se puso sus zapatos en la entrada como cada día tendía a acostumbrar, para luego dirigirse con calma a la entrada. Miro atrás mientras le decía a una bocina que apagare la tele. Camino tranquilamente a su ahora empresa, observando la plaza donde paso el problema hace algún tiempo. Se sentó en una banca y mientras prendía un cigarro, observaba con calma a las palomas.
- Creí que el cigarrillo le haría daño - se escuchaba una voz agradable que la veía desde el punto ciego por el sol.
- ¿Thomas?
- Pensé que habías dicho que solo las personas cercanas pueden llamarse por su nombre.
Entre nervios, Thomas fingió no haber escuchado a pesar de la obvia reacción de inquietud de este. Por lo que, viendo desde abajo, Jee solo sonrió y lo miro.




