Capítulo 19: Los últimos 7
- ¡Espero que estén preparados para lo que voy a hacer malditas ratas suicidas! - decía mientras su voz comenzaba a quebrarse.
Solo para tomar enseguida la cuenta, y seguir. “7” lo tomaba de un golpe en el estómago que lo hacía escupir un extraño liquido de su él, solo para bajarlo con el talón de golpe al suelo y encajarlo en las púas con el pie derecho mientras se mordía con inquietud el labio inferior debido al dolor.
Enseguida lo que se supone la cubriría de la muchedumbre, lo utilizaba ahora para morder mientras seguía la cuenta. “6” lo tomaba de la cola, y con la palma de la mano lo estampaba contra el suelo, para enseguida tomarlo te la cara con una mano y seguir con la cuenta mientras lo lanzaba contra otro. “5” se decía mientras con el impulso del hombro, lanzaba un puñetazo de tae directo al estómago de estos, matando a ambos al instante.
Los últimos 4, corrían como si fuera a haber una coalición de choques entre sí en una carretera cruzada. Pero esta se abalanzaba en una esquina entre ellos, cayendo de hombro, mientras veía como los perros chocaban sus hocicos entre si debido al impacto.
Uno de ellos reacciono enseguida, por lo que corrió de rabia a ella. Esta no dudo ni un segundo en tomar un pedazo de su pantalón roto, y empezar a ahorcarlo. Solo para volverse a levantar, mientras se peleaba con este de manera brusca. “Demonios, en este instante ¿dónde quedo la maldita estrategia?” se decía así misma, mientras lo pateaba a atrás, y con los pinchos amarrados en su pie izquierdo terminaba por perforarlo.
“3” eran los que ahora quedaban. A lo que una respiración profunda, y una advertencia del sistema de la mazmorra que comenzaba a decir exceso de mana se presentaba. Comenzaba a pelear de manera aún menos pulcra.
Y con una patada descendente y un salto con giro recto más impresionante jamás imaginado, destruía a los tres como si de sacos de arena fueran. Solo para caer de rodillas, mientras su respiración comenzaba a agitarse de manera irregular. Ponía sus manos sobre el suelo para sostenerse y un gran e agitado jadeo que soltaba solo mostraba una increíble victoria.
Uno de los perros pareció por unos instantes quererse levantar, a lo que ella reaccionaria parándose para enfrentarlo, pero en cuanto se paró este mismo también se volvería a tirar al suelo. Mostrando un cartel que sería visible solo para ella que diría “experiencia adquirida”, acompañado de puntos, así subido de nivel con ello.
Y aunque la recuperación del cuerpo se hiciera, la fatiga mental ya estaba hecha, viendo todo con los ojos entre cerrados como si de un juego se tratase analizaría el asunto. Solo para proseguir a caer encima de los cadáveres, y comenzar a dormirse enseguida. Después de recuperarse un poco, huiría de ese lugar nauseabundo a su siguiente misión.




