Capítulo 18: Asalto en tiempos de cólera parte 2
Apenas van 6 y no han pasado ni 15 minutos. Tendré que usar más habilidades a este paso, pero ya estoy muy cansada y dudo poder subir de nivel para recuperarme. Debemos terminar lo antes posible, por lo que descansaré en una pila de cadáveres hoy, no hay solución si quiero avanzar.
Un golpe, dos golpes, tres golpes. Empezaba a contar mientras abalanzaba la lanza, y dejando la última energía de mana para aumentar mis estadísticas cuerpo a cuerpo. Comenzaba a golpearlos mientras se me lanzaban. Puño, patada, estaca y brinco; pareciendo código de juegos, iba uno a uno de los que se abalanzaban.
De vez en cuando uno que otro saltaba para intentar morderme por la espalda, a lo que lo pateaba con la planta del pie. Sin embargo, eso casi ni les hacía daño ya que estaba liza esa parte. Como hienas volvían, y uno con otro, los empujaba a los huecos. En dichos instantes llegaron a caer algunos sin lesiones ahí, a lo que me las arreglaban para lanzar un cadáver encima de ellos, y con un brinco patearlos o encajarles la lanza.
Mi brazo ya está cansado, y parece que su número apenas está disminuyendo. Por lo que suelto la lanza, y en pose de pelea me preparaba para una pelea verdadera de taekwondo después de mucho tiempo.
- ¡Creen que estoy agotada! Pues fíjense que se equivocaron de persona.
Maldición de haber sabido mucho tiempo antes que estaría aquí, no sabría que hubiera hecho. Pero ahora está claro, necesito ganar para obtener puntos de experiencia y seguir adelante. Una patada en el aire y un puñetazo, teniendo la primera muerte cuerpo a cuerpo. Ya no hay huecos donde lanzar a estas presas, por lo que alguien morirá ahora, ellos o yo.
Solo quedan 8, por lo que viene la cuenta regresiva. El primero se irá con la pierna izquierda, sin embargo, no sé si alcance a darle al siguiente. Mi pierna derecha ya no lo soporta más, creo que la herida de hace años se volvió sentir, por lo que recibiré un rasguño en la mejilla al final de todo debido a que no puedo seguir protegiendo eternamente sin un escudo.
La verdad ante esta situación es simple, nunca creí ser alguien en la vida, y ahora que me siento viva después de mucho tiempo deseo ser alguien. No sé lo que venga en este maldito lugar, pero si se algo, cuando salga de aquí me ocupare de todo lo que he estado retrasando para que vean quien soy realmente. Nadie más me había dicho lo que venía, así que está situación solo hace más que animarme más a prender esa flecha de frenesí instantáneo que tenemos cada humano segundos antes del final.




