Capítulo 17: Asalto en tiempos de cólera parte 1
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que vi el sol real. Una terrible atmosfera color rojizo invade el lugar, me acuerdo en breves ratos a las últimas conversaciones reales que tuve con Lee Li-Hwa, las semanas reconfortantes con Thomas en la sala de trabajo. Pero sobre todo no debo rendirme aún me queda algo de los puntos de mana (MP) para continuar, y esconderme antes de acabar con mi vida (HP).
Un aro enorme al alrededor de mí, que prepare durante toda la noche y con al menos dos metros de profundidad. Mientras en el centro me mantengo con dos metros de radio. “Espero este día pueda derrotar a todos los perros carniceros que necesito” pensé. Al parecer la mazmorra me ponía retos para avanzar desde que entre aquí.
Está vez debo matar a 50 de estas bestias en un nivel 80. Sin embargo, sin me embarco a atacarlas a todas en este enorme campo llano, simplemente moriré. Por lo que analizando la zona más propensa a derrumbes localice una parte sólida, y con unas manoplas echas de huesos amarradas a los pies y manos, junto con esta lanza de un esqueleto debería de ser suficiente.
Una espada danzante se caracteriza por poner poca y mucha fuerza a la vez sobre una cuchilla filosa hasta cortar a tu enemigo. Un movimiento equivocado puede provocar una gran fractura, desde la punta dorsal hasta la columna. El peligro de la técnica es que haces movimientos de pluma mientras aplicas una gran fuerza. Es lo que ocupare para cuando llegue la cacería del medio día.
Mi habilidad me permite conocer el territorio, y sé que a esta hora se reúnen aquí para cazar. Deben de llegar pronto para… ahí vienen. Esas cosas ni se pueden llamar perros, son enormes como un gran danés, feos en cuestión de tener composiciones extrañas entre sus cuerpos, con olor nauseabundo (por lo que cubro mi boca con lo que una vez fue mi saco) y mucho más importante con una forma de ser tan agresiva que la compararía más con un demonio que con un animal. Si el asalto sale bien, comeremos carne después de mucho tiempo.
Demonios, sabía que no se acercarían si no hacía algo, solo están dando vueltas alrededor del aro como si de un mal chiste se tratase. -Verán que seré su comida más deliciosa en toda su vida malditas ratas- terminaba de decir solo para enseguida cortar un poco la palma de mi mano hasta empezar a soltar sangre.
Arrogando la sangre alrededor mío, vi como uno se abalanzo enseguida sobre de mí. La lanza apenas cubría su mordida frente a mi rostro, cuando vi como otro salto y con el empeine izquierdo lo empuje hacía el aro que lo mataría enseguida por estar lleno de huesos afilados.
- ¡VENGAN AQUÍ MALDITOS MALNACIDOS QUE NUNCA ME HE SENTIDO TAN VIVA COMO EL DÍA DE HOY!




