Capítulo 16: Día 2
- ¿Sabes lo que son los seguidores de Dios o seguidores del templo de la esperanza?
- No - contestaba el señor Cha ya cansado en su asiento mientras un balde de agua caía en él.
- Aún no te hemos dado permiso de dormir - se escuchaba nuevamente la voz, era el joven oficial del día anterior.
- Entonces pregúntale lo último, antes de cerrar papeles está noche.
- Está bien oficial, acabare ahora mismo - respondía con una mirada inexpresiva, que invadía su rostro – “zona glaciar”.
- ¿Qué…qué es esto? - decía el señor Cha mientras la pequeña zona de interrogatorio empezaba a bajar la temperatura rápidamente, como si de una tormenta de nieve en medio del verano sucediera.
- Última pregunta, ¿sabes algo del gremio “paloma oscura”?
- Ni siquiera eh escuchado ese maldito nombre - decía con la voz ya rasposa y cansada mientras miraba abajo.
- Yo creo que deberíamos parar - decía el oficial mientras dejaba su posición de comodidad para abrir la puerta. Esto término, ese sujeto es inservible y por violar la ley, se le condena a muerte.
- No, no, no, no, ¡Por favor! ¡Piedad! - agonizaba mientras su rostro empezaba a mostrar signos de hipotermia.
- Demasiado tarde - decía el joven galante con una sonrisa mientras con la mano lo golpeaba de tal manera que caía como si el hielo lo matará en un instante.
- Perfecto, aquí terminamos, si seguíamos manteniéndolo más tiempo, quien correría peligro seríamos nosotros y no él.
- Aún tengo dudas jefe, ¿cómo puede ser que entreguen artefactos tan peligrosos a tipos como este?
- Es simple, existe gente con la peligrosa habilidad de leer a las personas con verlas pasar en la calle, y las hace caer tan bajo hasta que concluyen su plan.
- De ahora en adelante debemos tener más cuidado entonces, aunque me causé gracia el destino de este pobre animal, por lo que aprendí, debemos de ser ahora más precavidos.




