Capítulo 13: Repercusiones
- Maldita señora Jee, se cree que es la dueña pese a su crecimiento espontaneo en esta empresa, yo llevo aquí desde la fundación a cargo de sus padres y los dueños de la empresa.
Replicaba, replicaba una y otra vez sus molestias mientras llevaba un extraño artefacto en manos. Llegando a la empresa, aquel sujeto encargado de comprar todo, empezaba a soltar grandes gotas de agua fría. Se precipitaba entre la poca gente con la que tenía que convivir a diario fingiendo no estar ansioso.
La señorita Jung Jee se percató de inmediato, a lo que aguardo al momento preciso mientras observaba. Analizo a todos a su alrededor y noto que el único que observaba hacía la misma dirección que ella era Thomas.
- “Estigma” - dijo en voz baja mientras un contorno azul rodeaba el lugar, lo cual era solo visible para ella. – No veo nada raro, que habrá sido ese terrible presentimiento.
Despreocupada por la situación, termino el trabajo de manera que normalmente lo haría solo para salir de ahí despidiéndose mientras platicaba con Thomas. Y cuando menos se lo espero, su bolso comenzó a brillar mientras se ubicaba separada de la gente en la plaza del distrito comercial. Thomas corrió pensando que sería un agujero de mazmorra, sin embargo, esta simplemente desapareció dejando un portal en su ubicación.
- ¡Demonios! ¿Qué pasó? - decía Thomas mientras veía al Señor Cha.
- ¿Qué voy a saber yo? Je, je - respondía mientras este lo agarraba del cuello y la gente salía corriendo por el portal pensando que podría absorberlos.
- ¿De qué rango será la mazmorra?
- Escuche que sería de rango C, así que solo serviría para darle un susto, al final y al cabo es fuerte no - mencionaba en un tono arrogante.
- Se ve que eres un idiota sin educación, detente aquí llamaré a las autoridades encargadas de esto.
- No me puedes detener, y menos si ella queda atrapada.
- Mierda, mierda - decía mientras corría a atravesar la mazmorra, para darse cuenta de que el portal se había cerrado y solo se veía como rastro de una salida, mientras cambiaba de color.
- No puede ser, no es cierto - decía Cha asustado, mientras el sudor se convertía en un lago, y comenzaba a huir. Pero sin darse cuenta, Thomas lo alcanzaría en un instante, durmiéndolo de un golpe en el esófago.




