Extra 1: El aquel ayer
Ya eran los últimos días de la raza humana, se pueden decir que para ese momento solo quedaban tres humanos en toda la tierra. No se especificaba quienes, pero nos dábamos cuenta por las notificaciones que recibíamos en nuestro estado como cazadores, aquel que nos muestran nuestras habilidades. Desde tiempo atrás comenzó una cuenta regresiva por si mismo. Lo único que no tome en cuenta, era que probablemente ya no era humana para este punto.
En un lugar desértico cercas del medio oriente; Thomas, Jung Hyung y yo caminábamos sin rumbo fijo. Intentando sobrevivir. Mientras peleábamos constantemente contra diferentes seres salidos de las fantasías más normales de los mundos de dungeons and dragons. Cierto, probablemente te preguntes quien soy, bueno, si has leído atentamente sabrás que no soy Jung Jee, ella falleció sacrificándose en Seúl, mientras Thomas intentaba convencer a Hyung de ver a su hija de nuevo en una taberna lejos de la ciudad. Ambos sobrevivieron y se hicieron más fuertes, sin embargo, fue un poco tarde, los militares no pudieron evitar nada y los portales se abrieron causando el cataclismo.
Mientras, yo apenas era una niña en el sur de Estados Unidos. Poco después de los sucesos de Corea del Sur, varios portales de “supuestas mazmorras” comenzaron a aparecer alrededor del mundo. Un error grave fue el creer que estábamos preparados. Mis abuelos se terminaron sacrificando por mí, volviéndome huérfana de manera política pues aún tenía a mi padre quien no cuidaba de mí legalmente. Pero eso no era todo, las acciones y las joyas, de un momento a otro dejaron de valer, el único precio eran las vidas. Mi papá más tarde vendría a la casa de mis abuelos, llevándome con él, dejando atrás todo lo que implicaban las riquezas de dos fuertes inversionistas.
Efectivamente, si ya te has dado cuenta, soy María, tras diferentes sucesos, termine junto a Thomas, alguien que empecé a ver como un hermano mayor, y Jung Hyung, alguien que me empezó a tratar cómo a su hija, a quien puedo llamar “mi segundo padre”. Para el momento que nos quedamos solos, Hyung era el ser humano más fuerte de todos, pero claro, si algunas personas siguieran vivas, ese título obviamente no sería suyo. En estos instantes puedo decir que Hyung ya casi es un anciano. Pues han pasado al menos 16 años de la muerte de Jung Jee, y yo tengo casi 27.
Bueno, al menos espero que suceda lo necesario para seguir contemplando los últimos hermosos momentos que tengamos juntos, viendo las estrellas, comiendo carne de monstruo y bebiendo cualquier cosa que sea esto que sostengo ahora mismo. Mientras estamos alrededor de una fogata, tranquilamente, esperando que todo termine o que encontremos algún motivo para seguir vivos.




