Capítulo 12: Mal día
- ¡Señorita Jung!, dígame porque acaban de castigar a mi departamento - decía un sujeto de tintes desalineados y aspecto andrajoso pese a llevar uniforme empresarial, mientras agarraba del hombro a esta.
- Suéltame - respondía mientras lo veía hacía abajo con la mirada más fría y penetrante que podrías haber sentido. – Encargado del departamento de compras, Señor Cha, debería de saber que toda la empresa está a flote gracias a mí. La última compra que hicieron fue una estafa, siempre nos dicen que usemos artefactos de evaluación, pero no, creíste en el vendedor diciendo que eran artículos grado C cuando eran de rango E, sabes cómo tuve que salvarte el maldito pellejo.
- Demonios - decía molesto mientras se retiraba con una actitud infantil.
- ¿Está bien Señorita Jung? - se escuchaba de una voz cálida acercándose.
- Sí, estos días simplemente se ha estado portando más agresivo, por su culpa el último empleado que tenía renuncio.
- Con razón solo somos tres a cargo de lo más valioso de la empresa - respondía Thomas mientras veía preocupado.
- No te lamentes, de todos modos, acabo de conseguir una mazmorra rango C recién despejada, deberías de obtener los materiales necesarios antes de que derroten al jefe final.
- Después de dos semanas trabajando aquí, siento que usted es departamento de compras y ventas a la vez.
- Verdad que sí, aunque también seré honesta contigo - decía mientras ambos salían al balcón de la empresa, - tengo un mal presentimiento de ello.
- Y no le gustaría que me hiciera cargo de ello.
- Eres tan bueno cosita, sin embargo, no puedes, si hubiera querido hubiera hecho que lo despidieran al malnacido, pero dudo que sea lo mejor, lo dudo - terminaba de decir, mientras un dolor invadía su cabeza, y escuchaban las palabras de Chun-Jan “siempre se tiende a prestar la oportunidad para los que la necesitan, aunque no quieran.”
El dolor provocado hacía que pareciese haberse mareado mientras intentaba sostenerse.
- ¡¿Está bien señorita Jung?! - decía Thomas preocupado mientras se acercaba.
- Sí, solo fue una visión - respondía esta mientras volvía a su posición original. – Solo eso.




