Capítulo 11: Contrato
- Demonios, de haber sabido que tu resistencia era baja ni te hubiera traído, pensé que por ser irlandés tu capacidad sería más alta - se decía mientras lo ayudaba caminando entre las calles de Seúl.
- Sabes, me daba pena tomar, ji, ji. Pero creía que sería lo indicado porque sería con usted, señorita Jung.
- Demonios, no te enseñaron que era una idea terrible embriagarse y más con tu futuro jefe de trabajo.
- Es qué no pensé que sería fuerte el alcohol ji, ji. Veo que resiste muy bien.
- Ni creas, no soporto el alcohol dulce. Por ahora, llegamos a tu casa y mañana me daré el día para hacerte una introducción, ¿está bien?
- Me parece excelente señorita Jung.
- Listo, llegamos al lugar indicado en tu solicitud, veo que está relativamente cercas. Te dejare una nota después de que descanses, ahí indicara todo lo que harás antes de que nos veamos.
- Perfecto ji, ji. Oiga, de casualidad no le han dicho que es muy hermosa actuando de esa manera.
Mientras las últimas palabras de Thomas sacaban de su lugar a Jee. Este se metía a su casa, y procedía a cerrar la puerta para enseguida dejar con un rostro aún más extrañado a esta. Que, tan solo confundida entre situaciones, se iba alejando a su hogar.
Y aunque pareciera tarde, en corea no lo era tanto en sí.
- Uff que situación, que mal que no puedo ponerlo a prueba debido a nuestra falta de personal - se decía.
Mientras tanto, en algún lugar escondido de la ciudad algo inexplicable sucedía. Al mismo tiempo alguien planeaba algo, que dejaría en una terrible situación a Jee. Por otro lado, el anuncio en la televisión de la posible retirada de un cazador se anunciaba, mientras este decía que eran mentiras.
Al día siguiente, simplemente Thomas avergonzado leería las notas y se presentaría en la ubicación dada con los documentos solicitados. Donde Jee confirmaría su entrada inmediata, a la área de gerente de ventas a cargo de la señorita Jung.




