Capítulo 108: Jung Jee
Desde pequeña me han gustado los juegos de Estrategias, mi papá decían que se potenciaban debido a mi habilidad nata y que sería trampa usarla para ganar a otros niños. Conocer sus debilidades con tan solo verlos, sus puntos de presión, su ritmo cardiaco e incluso que entrenamientos debía seguir para luchar. Pero ya que estamos aquí, porque no hablamos un poco de lo que sucedió desde hace tiempo, recobré la movilidad de mi pierna parcialmente, prácticamente es donde más he gastado.
He seguido entrenando, y me he preparado para combates que no impliquen movimientos. Mi más grande error, fue errar de mis habilidades y enfocarme en combates a distancia. Hoy me doy cuenta que debí ser más consciente de mí, que siempre debí darlo todo, sin importar que, si no doy todo, sino agoto mis reservas de mana, sino me expongo al límite, no podré proteger mi gente, ni Corea, ni Thomas, ni mi padre. Aunque me duela la cabeza…
- ¡Jee! ¡¿Dónde estás?! – decía Hyung ante un espacio que cada vez se veía más grande.
Como si reaccionará, entre los escombros, y con unos zapatos brillantes, estaría huyendo a velocidad ante un mesías que lo perseguía enfurecido. Y cómo si fuera cosa del destino, aquel caballo de guerra estaría destrozado en el piso. “No creo que esa sea toda su velocidad”, pensaba mientras se metía entre escombros para ganar tiempo.
En un momento, en lo que parecía una esquina sin retorno, daría un salto en reversa y apuntaría con un arma que tenía en el pantalón, directo a la cabeza borrosa de aquel ser. Sin embargo, tras disparar, el ser absorbería la bala. Con una sonrisa, lo vería mientras parecía quedarse atrapada. Sin previo aviso, un Chollima destrozado pasaría para salvarla.
- ¡Papá! Ya sé como podemos ganarle
- ¡¿ESO FUE MALDITAMENTE IMPRUDENTE?!
- ¡Escúchame! Todos los ataques tienen que estar imbuidos en poder divino
- ¡Pero nosotros no tenemos poder divino!
- ¡Lo sé! ¡Por eso reflejaremos todos sus ataques y cada dos por tres pasos lo intentaremos aturdir! – mencionaba con una sonrisa, solo para que Hyung la observará con una sonrisa y un suspiro y aceptará el plan.
Enseguida, procedería a montarse en aquella bestia nuevamente, aunque ahora parecía más grande al estar compuesta por sus piezas divididas. “Solo debemos aguantar”, terminaba de pensar mientras nuevamente tomaba la lanza del suelo y procedía a seguir cabalgando mientras huía de aquella cosa.




