Capítulo 102: Emisario divino
En ese instante que la plaza se iluminaría, aquel “mesías” los vería con suma arrogancia mientras rechistaba y se movía de una posición a otra.
- Veo que no hay opciones de dialogo para gente de tan bajo rango
- Me gustaría tomarlo como insulto, sin embargo, debo concentrarme en los ataques que te haremos.
Ante las palabras de Jee, aquel ser tomaría una postura de ataque mientras se guardaba su libro en un costado. Posicionando ambas manos en la lanza para luego abalanzarse contra sus dos oponentes. Lo haría a tal velocidad que rompería el suelo de donde estaban ambos, obligándolos a saltar en cuanto recibieran su ataque. Ambos caerían en posiciones contrarias, pero sin llegar a rodar, mostrando su maestría en este tipo de combates.
- Veo que has mejorado hija
- No hables y procura ser de ayuda
- Ustedes no deberían de escapar, no los mataré de inmediato, pues alguien debe transmitir el mensaje
- Esto me está cansando, así que activaré los protocolos de inmediato – mencionaba Jee mientras ponía sus manos en forma de pistola.
Sin embargo, siendo precavido, aquel ser atacaría con todas sus fuerzas a Jee, dando vueltas como un trompo para llegar a velocidad contra ella. Ella solo sonreiría mientras Hyung gritaba desesperado pensando que algo le pasaría a su hija, rápidamente como si se tratará de ataques consecutivos, un montón de armas irían en dirección al “mesías” mientras Jee daba brincos hacía atrás. El mesías volaría intentando esquivar el ataque, pero Jee solo soltaría la palabra “vínculo”, mientras se separaban las armas en diferentes direcciones y comenzaban a seguir aquel sujeto.
El mesías inicialmente comenzaría esquivando y usando su lanza, sin embargo, la cantidad de armas sería tan alta que comenzaría a usar su lanza para cortar las armas que le lleguen. Hyung sin saber que hacer en este instante, se comenzaría a subir a la parte más alta. En un instante el “mesías” se pararía en lo alto encima del monumento del rey y con una pequeña herida en la mejilla se pondría en observando con desprecio hacia abajo, para luego ponerse un escudo tenue.
- Fue un buen calentamiento, pero desafortunadamente el tiempo no me es suficiente.
- Carajo




