Capítulo 101: Cuentos antiguos
La historia que narran los más grandes, son historias que se anteceden de antaño. Muchos ya las han olvidado desde hace tiempo debido a que nadie las cree reales. Pero ello depende de quien estarás hablando, de un hombre en las montañas, de una anciana loca o incluso de un niño de un laboratorio.
Historias narran sobre niños que temían la llegada del señor, el señor siempre llegaba a la iglesia y fingía que a todos adoraba. Pero detrás de su mirada, todos sentían una opresión que parecía que en cualquier momento los consumiría. Él señor para esto, siempre fingía ser dios al jugar con ellos, con cosas como “el señor dice que todos…” y hacía que se pusieran a jugar a las escondidas o al semáforo.
Los niños en su inocencia, aunque supieran que el no los quería, solo querían divertirse. De brinco en brinco y entre amigos, solo sabían que su día no sería aburrido.
Un día el señor les dijo, que ocuparía a varios aliados para una embarcación, ellos serían sus mesías a cambio de darles dulces. Los niños aceptaron y lo acompañarían a través del pueblo, todos jugando y bromeando sobre la llegada de dios. Los señores, en lugar de enojarse, lo tomarían a gracia, aceptando con apoyo mutuo el camino de este “dios”.
Pasarían los días y los niños dejarían que aquel señor los acompañará alrededor de la ciudad, todos con trompetas y brincos. Lo que los niños no sabían es que aquel señor era alguien que se había acercado con antelación a todo el pueblo, le ayudaba a los mayores, hacía trabajos menores como podar el césped; llevaba meses trabajando la confianza de la gente.
Tras terminar el peregrinaje, los niños regresarían a sus casa, pero los padres les dirían a todos que no los conocían y que se regresaran. Esa noche desaparecieron 30 niños de aquel pueblo, los padres no recordaban tener hijos y todos fueron llamados mesías.
Se cree que cada tanto un mesías aparece y te pide salvación a cambio de dejar pasar a dios, pero siempre hay algo que dice que “no siguen a dios”. Una voz, ¿será?, o, ¿por qué suena ese mensaje extraño? El pánico rodea la piel, nubla los ojos y te hacer escuchar cosas extrañas.
El tiempo cuenta con un tintineo, que cuenta las horas y no te deja seguir, solo los hombres que conocen el futuro se podrán apoderar de ti. Si saben que, pronto morirás, un guía serás. Que oriente en el fin a los demás y los cuide de cualquier de cualquier ambigüedad. Ante un letargo eterno que no se vea prospero ni longevo.
Estarías dispuesto a entenderlos o solo a luchar por no dejar entrar a tú casa su presencia y anhelo.




