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Capítulo 100: Emisario de dios

Los cielos eran brillantes, no era una mazmorra común. Y lo raro es que nadie podía salir, pero si entrar. La gente estaba entrando en pánico, porque se estaba pidiendo un nivel alto para poder sobrevivir. Sin embargo, el que no hubiera monstruos y que varios cazadores estuvieran en París, no ayudaba nada.


Algunas personas, se darían cuenta que era extraño que los servicios de comunicaciones funcionaran. Cosa poco usual en las mazmorras. Todos atendiendo llamadas, Seúl se volvería un caos de sonidos de gente contestando llamadas, una contaminación auditiva. Gente dentro de la ciudad reuniéndose, mientras el tiempo parecía detenerse dentro. De un momento a otro, para la gente de adentro, las voces que recibían de las llamadas de afuera se escuchaban lento. Y para los que marcaban adentro, el sonido iba tan rápido, que no percibían nada de lo que decían. Pero esa situación hizo que los de afuera se plantearan lo que estaba a punto de suceder adentro.


Jung Hyung llegaría rápidamente con Jee, junto con Thomas entraría a verla. Mientras está yacía en su oficina intentando averiguar que estaba pasando. La expresión de Hyung resaltaría la escena, una terrible expresión cómo si fuera a punto de desmayarse. Algo parecía mal, algo no se sentía bien. Se supone que aún faltaba tiempo para este suceso y no era la ubicación original.


Jee se daría cuenta de que estaba pasando con ver la expresión de Hyung, todo cuadraba ahora. Mientras ella mantenía la respuesta, sus dos compañeros se mantenían en espera de saber que podía estar pasando. Por primera vez en mucho tiempo, padre e hija no peleaban, la pareja no coqueteaba, solamente un pánico abrazador estaba consumiéndolos; y no solo a ellos, sino a todos en la ciudad.


La luz de afuera parecía hacerse cada vez más segadora, mientras los focos tronaban cómo si la carga eléctrica se viera aumentada de golpe. Los carros sonaban sus alarmas. Y la alarma de emergencia de la ciudad, se escuchaba estrepitosamente. Pero nadie sabía que pasaba. Hasta que, dentro de esa oficina, seriamente Jee vería a su padre.


- Ya sé porque sucede esto.


- ¿Qué quieres decir hija?


- No digas eso padre, conozco perfectamente esa expresión – decía mientras recordaba la vez que su mamá murió, o la vez que se separó de ella.


- Solo habrá un jefe, ese jefe no sabíamos porque aparecía. Hasta ahora que me voy percatando de algunas cosas.


- Si es así, parece que conozco la razón. Llega al lugar menos protegido y deja un mensaje.

En primer lugar ¿qué es dios?, la respuesta puede sonar más fácil de lo que parece. Pero si hubiera algún ser poderoso, por debajo de dios, que dios no pudiera controlar. La gente ¿pensaría que es dios?, o solamente tendría miedo por no saber que es.


Todos en Seúl observarían al cielo como si fuera algo que se les indicará, como si sintieran una fuerte sensación de impulso. Cejándose los ojos poco a poco con la luz radiante, alguien comenzaría a gritar repentinamente y esto solamente comenzaría una cadena. Rápidamente muchos con una fuerte voluntad, siendo en su mayoría cazadores, comenzarían a agachar sus cabezas, mientras apoyaban a tapar la vista de la gente.


A todos aquellos que se empezaron a mover simultáneamente, lo hacían con un dolor que parecía hacer que sus cuerpos sintieran la gravedad sobre ellos. Pero sus capacidades hacía que se movieran y apoyaran la gente. En su mayoría comenzaron a ocultarse en los edificios, en su mayoría, protegiéndose de está luz cegadora. Mientras Jee estaba en su oficina, se daría cuenta, está luz no estaba provocando directamente calor, solo cegaba. Pero todo parecía apuntar a un sector en el cielo.


Jee rápidamente convocaría a los cazadores a la plaza central, y mientras Thomas la acompañaba, Hyung solo estaría pasmado. Pensando. Los militares tardarían en llegar, pensó. Habían sido convocados hace unos días para una batalla fuerte, esto los haría regresar de inmediato debido a un tratado de regreso oportuno en caso de desastres, un tratado que nunca se había llevado a cabo. Entre tropiezos, saldría a ver a Jee, cómo rápidamente coordinaría a todos los atacantes de larga distancia en el centro y a sus costados, todos aquellos de tipo guerrero o tanque, para protegerlos.


Y mientras, los demás cazadores esperarían escondidos para atacar, Hyung se acercaría corriendo. Thomas lo interceptaría, pues todos estaban en posición menos él que se quedó buen tiempo en la oficina.


- ¡Tenemos que parar esto!, lanzar un ataque coordinado no resolverá nada


Jee pararía todo solo para acercarse a su padre, con una expresión de molestia


- ¡¿Y qué planeas hacer si no es un ataque coordinado?!


- ¿No eres una estratega?, dime ¿realmente hay alguien ahí?


Jee se detendría a pensar detenidamente, su expresión de confusión y miedo se traspapelarían, vería de un lado a otro. Pensaría detenidamente y luego volvería a ver el punto en el cielo. Solo una luz cegadora, nada más que eso. Sin ninguna presencia ahí. Voltearía a ver a Hyung por unos segundos y enseguida haría lo que ella pensaba que nunca haría.


- ¿Qué está pasando? – se preguntaría en voz alta mientras volteaba a observar a Hyung.


- ¿Qué sucede hija?


- Es solo que no entiende, la alerta dice que solo hay un enemigo. ¿pero dónde está él?


- Lo primero que buscará debe ser que cundamos al pánico, es lo que he estado pensando.


- Eso nos debilitaría enormemente, en sí la mayoría puede que ya tenga jaqueca y si somos pocos los que pueden pelear. No lo podremos detener, - por un momento miraría fijamente a su padre - ¿qué hará cuando deje su mensaje?


- Te diré la única verdad qué se, comenzará una invasión si no lo logramos detener. Ahorita mismo deben de haberse abierto diferentes mazmorras alrededor del mundo para prevenir que alguien venga ayudarnos, es cómo si no quisieran que muriéramos, pero tampoco que ganemos.


- No nos queda otra, tendremos que atraerlo, – en eso volteaba a ver a la multitud - ¡Escuchen todos! Deben irse a descansar, la noche no llegará para nosotros, pero si no nos encerramos, y descansamos.


- Jee…


- Ya lo viste, lo enfrentaré sola mientras todos descansan. La mazmorra ya soltó una alerta de variable desconocida, si no nos debilitamos, los efectos secundarios del efecto de mazmorra aumentarán. Esto ya no es un combate, es una trampa – mencionaba mientras le enseñaba a su padre, que, dentro de su saco, estaba lleno de pócimas de recuperación. – Siempre tengo un plan B


Pasaron las horas, y todos en la ciudad le harían caso a Jee como última esperanza sin cono comenzaban a descansar. Aquellos que se iban a descansar comenzarían a sentirse más cansados de lo usual. Mientras Jee estaría en el centro de la ciudad, con una silla sentada.


- Ya coloqué los debilitadores a través de la ciudad señorita Jee


- Bien hecho Thomas, nos podrán acusar de terrorismo, pero ahorita nuestra meta es evitar que todos mueran mandándolos a las orillas a cuidar a los refugiados, sin saber que están siendo debilitados.


En eso, aparecería una alerta de la llegada del un tal “Emisario”. El cual aparecería en el centro de la Plaza Gwanghwamun, a dónde rápido correría Jee y Thomas. Mientras Hyung los seguía desde lejos.


Aquel presencia debilitaba con su presencia, cómo si todo aquel con una relación al sistema se viera afectado con tan solo observarlo. Sin embargo, mientras Thomas parecía debilitarse, Jee estaría ahí enfrente, al momento que también Hyung estaría inamovible a la lejanía.


- Vete Thomas, estrobarás


- Pero…


- Hazle caso – decía aquel ente, con una voz tranquila como la de un monje, pero con un eco que parecía resonar en todas partes.


Al observarse bien, te dabas cuenta, ese ente de piel completamente oscura no tenía rostro, se difuminaba entre lo que parecía una especie de estática en él. Portaba una gran túnica blanca que cubría su cuerpo por completo, por lo que solo podías observar sus manos grandes y delgadas, una que sostenía un libro y la otra que sostenía una lanza, tan larga como una jabalina para la pesca y tan dorada cómo el oro más puro que pudieras encontrar. Si te fijabas parecía flotar, deteniéndose en el aire mientras dominaba su presencia de al menos tres metros de altura.


Cómo si se sintiera una enorme presión sobre él, su contorno comenzaría a expulsar ondas que rápidamente dejarían limpio en un radio alrededor suyo. Sin embargo, la presión podía seguirse presenciando, debido a lo que se asemejaba a golpes en el aire.


- Tú debes ser la hija de la humanidad


- ¿A qué te refieres?


- Aquel que está destinado a morir en vano.


- ¿Y si me resisto?


- Tú cuerpo, será destrozado, mientras todos quedan marcados de los acontecimientos del día de hoy.


- Bueno, seré yo contra ti de todas maneras, no te dejaré hacer tú mensaje


- Eso es interesante, tan interesante cómo observarte lograr un labor de intentar convencer a casi todo el mundo de que no te siguiera. Debió ser una tarea difícil, lo malo, parece que solo una persona no te hizo caso – terminaba de decir mientras señalaba a Hyung a cinco kilómetros de distancia.


- Me atrapaste, perdón hija, pero al menos ya apareció, así que ¿qué te parece un 2 vs 1?


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