Capítulo 97: Estado de emergencia
Las noticias internacionales invadían los televisores alrededor del mundo. Diversas mazmorras se abrirían alrededor de París, de donde emergerían monstruos de tipo demoniaco. Ninguno de estos vinculados a demonios de aspecto similar al humano, solo las bestias que están destinadas a ser consideradas monstruos. Entre edificios se veía a un ex cazador feliz, que resaltaba por su sonrisa maquiavélica y una gran túnica. Mientras resaltaba que se sentía afortunado de poder estar ante los verdaderos gobernantes del nuevo mundo.
Toda la gente común, corría de un lado a otro, si saber a dónde evacuar. Mientras los cazadores de la zona hacían lo que podían para sacar a todos lo más rápido posible. Cazadores dentro del rango de los 10,000 y los 1,000 mejores, dando todo su apoyo para sacar a los que seguían atrapados entre la conmoción. Esto incluía a los que se veían involucrados ante al pánico frente a aquellos demonios. Sin embargo, el rango de estos demonios era entre B al S, por lo que muchos solo se dedicaban a sacar a la gente.
Ahora, dentro de la apertura de la mazmorra más grande, exactamente debajo de la torre Eiffel, de donde salían más monstruos sin control, se encontraba Francisco. Aquel hombre se estaba dedicando a la tarea más ardua mientras la gente lo animaba de lejos. Tanqueando (*expresión que se usa, para un guerrero que usa su cuerpo o un escudo para recibir los ataques de frente*) con su cuerpo y usando sus manos con unas manoplas de nivel S, para tumbarlos de un golpe.
Mientras, otros cazadores usaban las aperturas para atacar a su señal, él se seguía dedicando a correr contra los demonios, recibirlos con el cuerpo y simplemente golpearlos. Su técnica de golpear era similar a la del clásico boxeo mexicano. Al momento que sus movimientos eran similares a los de un gorila en medio de la aduana. Poco después, llegaría William solo para apoyar. Viendo de manera impactante a Francisco, quien estaba protegiendo a la gente, guiando y peleando dentro.
- Oye grandulón, ¿no ocupas una mano?
- Te estaba esperando amigo mío, pero viendo tu expresión he de pensar que se dividieron en está ciudad en caos – mencionaba Francisco con simpatía, mientras su rostro y tono lucían un poco agitados.
- ¿Cuántas veces tengo que decirte idiota? Procura siempre tomar alguna poción o recibir ayuda por parte de los cazadores de “apoyo”
- Bueno, ya estás aquí, ¿no?
- Bueno, ya que insistes, tendremos que pelear juntos. Solo no me estorbes
- Eso es algo que yo debería decir




