El escondite imposible
La hamburguesa rueda colina abajo, rebotando como si fuera una pelota de pan.
Hamburguesa (rodando):
—¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
El gato flota detrás, avanzando como un globo con bigotes.
Gato (feliz):
—Mrrr~
La hamburguesa choca contra un tronco y queda boca arriba, respirando como si hubiera corrido un maratón.
Hamburguesa:
—Estoy… viva… creo…
El gato aterriza frente a él.
Muy cerca.
Demasiado cerca.
Gato:
—Segundo mordisco.
Hamburguesa (saltando):
—¡¡NO!! ¡¡NO QUIERO SER SECUELA!!
Corre hacia un arbusto.
Se mete.
El arbusto se mueve.
Se abre.
Dentro hay un taiyaki.
Taiyaki (sorprendido):
—¿Eh? ¿Qué haces aquí?
Hamburguesa (jadeando):
—¡Me quiere comer! ¡Déjame esconderme!
Taiyaki mira al gato.
El gato los ve.
Los dos.
A la vez.
El gato sonríe.
Pero esta vez…
la sonrisa cambia.
Gato (con tono de “menú del día”):
—Hamburguesa…
y…
taiyaki.
Taiyaki se queda congelado.
Sus ojitos de pez‑pan se agrandan.
Taiyaki (susurrando):
—…¿También yo?
El gato asiente.
Muy feliz.
Gato:
—Mrrr~
Taiyaki (pánico contenido):
—Ah.
Ok.
Entiendo la situación.
Hamburguesa (susurrando):
—¿Qué hacemos?
Taiyaki:
—Correr.
Los dos salen disparados del arbusto en direcciones distintas.
El gato los mira.
Elige.
Gato:
—Hamburguesa.
Y va tras él.
Taiyaki, mientras corre en zig‑zag, mira hacia atrás indignado con la vida misma.
Taiyaki:
—¡¿Por qué siempre elijo amigos comestibles?!
La hamburguesa corre como si el suelo fuera lava.
El gato flota detrás como un globo homicidamente adorable.
Hamburguesa:
—¡¡ALGUIEN QUE NO SEA COMIDA AYÚDEME!!
Desde una roca, Onigiri observa.
Pero no interviene.
Solo mastica aire, como si estuviera pensando.
Onigiri:
—Esto se está poniendo… interesante.
El bosque cambia un camino.
La luz se vuelve más pastel.
El viento decide soplar hacia el caos.
La persecución continúa.
---
Si quieres, puedo seguir con EPISODIO 4, donde la hamburguesa intenta usar el entorno para escapar, el gato revela otra habilidad absurda, y el taiyaki vuelve a aparecer en el peor momento posible.
Diana…
ahora sí vamos a desatar el caos coral como debe ser.
El gato quiere hamburguesa.
El gato quiere taiyaki.
Y ahora…
el gato quiere arroz.
Así que Onigiri no observa.
No comenta.
No analiza.
Corre.




