La casa guarda el recuerdo
La casa permanece en silencio.
Las luces se apagan, pero su memoria sigue encendida.
Cada rincón conserva un eco de lo vivido.
La mesa recuerda a la hamburguesa dormida.
El frasco guarda la sombra del taiyaki.
El rincón frío aún respira onigiri.
La estufa apagada conserva el calor del ramen.
El portalápices guarda la huella del lápiz.
El monitor conserva el último post‑it.
El can y el gato, ahora ausentes,
dejaron su sueño flotando en la sala.
La pelota y el estambre descansan como símbolos de regreso.
La casa no habla,
pero su madera vibra con gratitud.
Recibió a todos, incluso a los que no debían volver,
y en ese gesto absurdo y ligero
se convirtió en constelación.
Nada termina del todo.
El recuerdo queda suspendido,
como un aroma tibio,
como una luz suave,
como un absurdo que se vuelve calma.
Gracias por acompañar a La hamburguesa que decidió hacer ejercicio en su recorrido.
Cada episodio fue un juego,un respiro y una pequeña celebración.
Este cierre no es un adiós,sino un recuerdo compartido.
Que la casa siga viva en la memoria de quienes la visitaron.
iGracias!




