El can entra y todo se desordena aún más
El gato sigue sentado frente al túnel, vigilando, inmóvil, con la cola moviéndose apenas.
La estampida observa desde dentro, conteniendo la respiración.
Un sonido aparece a lo lejos.
Un tac tac tac tac rápido.
Un jadeo alegre.
Un collar tintineando.
Hamburguesa:
¿Qué es eso?
Taiyaki:
No es el gato.
Onigiri:
No es el sushi.
El sonido se acerca.
Más.
Más.
Más.
Y entonces...
UN CAN SALTA ENTRE LOS ÁRBOLES.
Pequeño,hiperactivo,feliz,con orejas puntiagudas y energía infinita.
Can (emocionado):
¡GATOOOOOO!
El gato se eriza entero.
Gato:
¿…can?
El can corre directo hacia él,moviendo la cola como hélice.
Can:
¡Gato! ¡Gato! ¡Gato! ¡Gato!
El gato retrocede un paso.
Luego otro.
Luego otro más.
Y de pronto...
SALE CORRIENDO.
Sin mirar atrás.
Sin dignidad.
Sin turbo.
Solo puro pánico felino.
La estampida queda en silencio.
Hamburguesa:
¿Qué…?
Taiyaki:
¿El gato…?
Onigiri:
¿Corriendo?
El can lo sigue,feliz.
Can:
¡Gatoooo! ¡Espérameeee!
La estampida sale del túnel, asomándose.
Curry:
¿Estamos…libres?
Sushi:
Parece que sí.
Todos suspiran.
Pero el can se detiene.
Huele el aire.
Gira la cabeza hacia la estampida.
Can (feliz):
¡Nuevos amigos!
Hamburguesa:
…oh no.
Taiyaki:
No, no, no.
Onigiri:
¡NO QUIERO SER JUGUETE!
El can empieza a correr hacia ellos.
Can:
¡Jugar! ¡Jugar! ¡Jugar!
La estampida entera grita.
Todos:
¡¡CORRAN!!
Y así comienza la nueva persecución,sin explicación,sin lógica,sin pausa:
el can detrás de todos,
todos detrás de la supervivencia,
y el gato huyendo del can en alguna parte del bosque pastel.




