El gato que lloraba
Porque un gato llora?
Aquí lo vamos a descubrir
Y con esto le doy la bienvenida a esta
Comedia absurda , donde nada tiene sentido y lógica
donde nada es lo que parece
Bienvenidos!
Bienvenidas!
La hamburguesa se acerca al gato que llora.
Se inclina un poco.
Hamburguesa:
Oye… ¿qué pasó?
El gato levanta la cabeza.
Las lágrimas se detienen.
Sonríe.
Hamburguesa:
Ah…ya te sientes—
¡MORDISCO!
Un mordisco pequeño.
Preciso.
Inesperado.
La hamburguesa queda rígida.
El pan superior levantado.
El queso temblando.
Silencio.
Muy despacio…
muy, muy despacio…
La hamburguesa se reincorpora.
Primero el pan.
Luego la lechuga.
Luego el tomate.
Sus ojos —dos círculos enormes— se abren al máximo.
Pánico puro.
Pánico absoluto.
Pánico pastel.
Gira la cabeza.
Lentamente.
Milimétricamente.
Como si su cuello fuera de madera vieja.
Ve al gato.
El gato mastica.
Sonríe.
La hamburguesa abre la boca sin sonido.
Un grito mudo.
Un “no puede ser” existencial.
Gira el cuerpo entero.
Lento.
Torpe.
Trágico.
Y entonces—
CORRE.
Corre como si el universo estuviera en llamas.
Corre con la lechuga ondeando como bandera de auxilio.
Corre con el queso rebotando como alarma.
Gato (feliz):
Mrrr~
Onigiri aparece desde un costado, mirando la escena pasar.
Onigiri:
Bueno.
Ya empezó.




