表示調整
閉じる
挿絵表示切替ボタン
▼配色
▼行間
▼文字サイズ
▼メニューバー
×閉じる

ブックマークに追加しました

設定
0/400
設定を保存しました
エラーが発生しました
※文字以内
ブックマークを解除しました。

エラーが発生しました。

エラーの原因がわからない場合はヘルプセンターをご確認ください。

ブックマーク機能を使うにはログインしてください。
1/1

Antes de volver a nacer

Hay personas que creen que morir por alguien es el acto más noble que existe.

Yo no lo sabía entonces.

Solo sabía que era mi deber.

Morí protegiendo a mi hermana en un mundo sin magia, sin dioses visibles y sin segundas oportunidades. Pensé que ese sería el final… pero estaba equivocado.

Renací.

Renací como un niño en un bosque donde los humanos pueden convertirse en lobos, donde las mujeres guerreras alzan sus espadas en nombre de la diosa Freya y donde los demonios no son cuentos, sino enemigos que arrasan aldeas enteras por artefactos antiguos.

Perdí un clan.

Perdí un hogar.

Perdí una vida.

Pero gané algo más peligroso que el poder.

Un propósito.

Juré que no volvería a huir.

Juré que no permitiría que nadie que llamara familia muriera frente a mí otra vez.

Y juré, con sangre y colmillos, que el Rey Demonio pagaría por cada nombre olvidado.

Esta no es una historia de héroes perfectos.

Es la historia de niños que sobrevivieron cuando no debían…

Y del lobo que aprendió a odiar sin olvidar cómo amar.

Morí una noche lluviosa.

No fue una muerte heroica como en las historias.

No hubo aplausos, ni gloria, ni nadie que lo viera salvo ella.

Mi nombre en ese mundo ya no importa demasiado, pero fui un chico común: veintidós años, cabello negro siempre desordenado, ojeras marcadas por noches sin dormir y manos ásperas de trabajar desde muy joven. No era fuerte, no era especial. Solo era un hermano mayor intentando cumplir una promesa que hice cuando éramos niños: “Mientras yo respire, nada te va a pasar”.

Mi hermana…

Ella era todo lo contrario a mí.

Cabello largo castaño claro que siempre olía a shampoo barato, ojos grandes color miel y una sonrisa capaz de hacerte olvidar el día más pesado. Amaba cantar. Cantaba mientras lavaba los platos, mientras caminábamos a casa, incluso cuando lloraba. Decía que así el dolor dolía menos.

Esa noche volvíamos tarde.

Yo iba delante, como siempre.

No vi al hombre hasta que ya era tarde.

Un cuchillo brilló bajo la luz de un farol roto.

No pensé.

No dudé.

Solo la empujé.

Sentí el impacto en mi espalda, el calor, el dolor que me robó el aire. Caí de rodillas. La lluvia se mezcló con la sangre mientras ella gritaba mi nombre una y otra vez.

—No mires… —le dije, sonriendo aunque me ardía todo—. Canta… ¿sí? Como siempre…

Fue lo último que escuché.

Después, oscuridad.

Cuando abrí los ojos, no había dolor.

Flotaba en un espacio cubierto de luz dorada y hojas que caían lentamente, como si el tiempo no existiera. Frente a mí estaba ella.

La diosa Freya.

Era hermosa de una forma que dolía mirar. Cabello largo y plateado que caía como seda, ojos verdes profundos como un bosque eterno, piel clara marcada por símbolos rúnicos que brillaban suavemente. Vestía una armadura ligera adornada con pieles blancas y doradas, y a su espalda sentía la presencia de lobos invisibles observándolo todo.

—Has muerto —dijo con voz suave, sin crueldad—. Pero no en vano.

No lloré.

Solo pensé en una cosa.

—¿Mi hermana…? —pregunté— ¿Está bien?

Freya sonrió con tristeza.

—Vivió —respondió—. Y vivió por los dos.

Con un gesto de su mano, el aire se onduló y vi escenas como reflejos en el agua.

Mi hermana mayor. Más fuerte. Más decidida. Subiendo a escenarios pequeños primero… luego grandes. Cantando con lágrimas en los ojos. Usando collares con forma de lobo sin saber por qué. Rechazando entrevistas cuando le preguntaban por mí.

—Nunca te olvidó —continuó Freya—. Al final, escribió una canción. La que la hizo famosa.

Entonces la escuché.

“Hermano del Silencio”

Bajo la lluvia me empujaste al sol,

con manos temblando y voz sin temor.

Caíste primero, yo seguí después,

pero el mundo me dio lo que tú no ves.

Si canto hoy, es porque tú callaste,

si respiro, es porque tú sangraste.

Hermano del silencio, lobo sin voz,

vive en mi pecho, cuídame Dios.

Cuando la noche me quiera romper,

recordaré tu sonrisa al caer.

No estás perdido, no estás atrás,

camino contigo, donde no estás.

Lloré.

Lloré como no pude hacerlo al morir.

—Gracias… —susurré—. Con eso… es suficiente.

Freya asintió.

—Por tu sacrificio, te concederé otra vida. Nacerás en un mundo distinto. No sin dolor… pero con propósito.

La luz me envolvió.

Sentí frío.

Luego calor.

Luego un llanto que no reconocí como mío.

Abrí los ojos y vi madera oscura sobre mí. Oí un corazón latiendo cerca. Un rostro apareció: una mujer de cabello negro azulado, orejas ligeramente puntiagudas, ojos grises suaves y marcas tribales en las mejillas. Su sonrisa era cálida y cansada.

—Es hermoso… —susurró.

A mi lado, un hombre alto, de complexión fuerte, barba corta, cabello gris oscuro y ojos dorados como los de un lobo me observaba con orgullo. Tenía cicatrices en los brazos y llevaba colgantes de hueso y colmillos.

—Se llamará Einar —dijo—. Einar Fenrirwald.

Sentí algo dentro de mí despertar.

Un latido distinto.

Un instinto antiguo.

Miré mis pequeñas manos… y por un segundo vi garras superpuestas a ellas.

Había vuelto a nacer.

No como humano común.

Sino como hijo de un clan de lobos.

Y esta vez…

No moriría sin luchar.

Dicen que los lobos recuerdan incluso después de la muerte.

Hoy estoy de pie sobre un mundo que casi se rompe por culpa de dioses, demonios y decisiones humanas. He visto imperios caer, he enterrado más personas de las que puedo contar y he amado más de lo que jamás creí posible.

Si cierro los ojos, aún puedo ver la lluvia de aquella noche.

Aún puedo escuchar una canción que no pertenece a este mundo.

Mi hermana cantaba para que yo no tuviera miedo.

Yo luché para que este mundo no olvidara a los débiles.

No sé si el destino existe.

No sé si los dioses realmente escuchan las plegarias.

Pero sí sé esto:

No importa cuántas veces vuelva a nacer,

no importa cuántos mundos me arrebaten todo…

Siempre elegiré proteger.

Siempre elegiré morder de frente al monstruo.

Siempre elegiré ser el lobo que se levanta, incluso cuando el bosque arde.

Esta historia termina aquí.

Pero la leyenda…

esa seguirá aullando mientras alguien recuerde nuestros nombres

評価をするにはログインしてください。
ブックマークに追加
ブックマーク機能を使うにはログインしてください。
― 新着の感想 ―
このエピソードに感想はまだ書かれていません。
感想一覧
+注意+

特に記載なき場合、掲載されている作品はすべてフィクションであり実在の人物・団体等とは一切関係ありません。
特に記載なき場合、掲載されている作品の著作権は作者にあります(一部作品除く)。
作者以外の方による作品の引用を超える無断転載は禁止しており、行った場合、著作権法の違反となります。

↑ページトップへ