El Banquete del Absurdo
La cocina se calma. Todos se sientan alrededor de la mesa, exhaustos, rodeados de restos de postres imposibles y fórmulas flotando en el aire.
Cada personaje comparte lo más absurdo que vivió:
El tigre promete nunca erizarse por mantequilla otra vez.
El zombie asegura que la poesía es más nutritiva que cerebros.
El robot confiesa que el ding era su forma de llorar.
La hada competente brinda con un pastel imposible.
Tú levantas el soplete como cetro divino y declaras:
“Todo fue perfecto porque sobrevivieron…y porque se rieron.”
El Guardián suspira y admite:
“La lógica humana no puede vencer a la comedia absurda.”
El Consejo entero grita, pero esta vez no de pánico, sino de celebración:
“¡¡¡ÉPICO, ABSURDO,TERMINADO!!!”
La luz se apaga, el eco coral se desvanece, y la obra queda sellada en su legado absurdo.




