Cuando el mana cambió de dirección
El mundo despierta con una vibración distinta: el mana ha cambiado de rumbo nuevamente, alterando la rutina de criaturas, magas y magos por igual. Nadie sabe por qué, pero todos sienten que algo se ha movido demasiado dentro del mundo.
El amanecer llegó con un silencio extraño, como si el aire hubiera olvidado cómo moverse. Las criaturas más sensibles fueron las primeras en notarlo: un ghoul que vivía bajo un puente sintió que su sombra se estiraba hacia el lado contrario; una kitsune despertó con las orejas temblando sin razón; un golem dejó caer una piedra de su pecho, incapaz de sostener el equilibrio habitual.
El mana había cambiado de dirección. Otra vez.
No era la primera vez que ocurría, pero esta vez el giro fue más brusco, más profundo, como si el mundo hubiera inhalado demasiado y ahora exhalara en un ritmo desconocido. Las magas y magos que vivían dispersos por los bosques, aldeas y ruinas antiguas lo sintieron como un tirón suave en el estómago, un recordatorio de que la magia nunca había prometido estabilidad.
Una maga del viento libre abrió los ojos de golpe, con el cabello flotando sin brisa.
Un mago del pacto inmutable dejó caer su libro, incapaz de leer una línea más.
Una aprendiz que no pertenecía a ningún bando sintió que su hechizo de la noche anterior se deshacía sin permiso.
En todas partes, pequeñas señales se acumulaban: luces que parpadeaban en direcciones opuestas, raíces que crecían hacia arriba, sombras que se movían antes que sus dueños. El mundo parecía reorganizarse sin consultar a nadie.
Las criaturas se reunieron en murmullos dispersos.
Los espíritus del caos celebraron el cambio como si fuera un festival.
Los guardianes del orden lo observaron con inquietud.
Los cronistas tomaron notas sin comprender del todo lo que estaban registrando.
Nadie sabía qué había provocado el giro del mana, pero todos coincidían en una sensación compartida:
algo había despertado, algo que llevaba tiempo esperando el momento exacto para moverse.
Y ese movimiento, aunque pequeño, sería suficiente para alterar pactos, sueños y decisiones que aún no habían sido tomadas.




