表示調整
閉じる
挿絵表示切替ボタン
▼配色
▼行間
▼文字サイズ
▼メニューバー
×閉じる

ブックマークに追加しました

設定
0/400
設定を保存しました
エラーが発生しました
※文字以内
ブックマークを解除しました。

エラーが発生しました。

エラーの原因がわからない場合はヘルプセンターをご確認ください。

ブックマーク機能を使うにはログインしてください。
31/33

Capítulo 30: Un sueño cruel

El reloj del salón sonó, anunciando el final de clases. Normalmente ese sonido animaba a todos mis compañeros… incluso a mí. Pero esta vez no pude evitar sentirme vacío, como si hubiera sido derrotado en algo importante.

—Guardian, ¿estás desanimado? ¿Quieres hablar? —preguntó Alicia.

Era una chica de cabello rubio y ojos azules brillantes. No sabía usar bien la tecnología y se asustaba cuando una máquina expendedora no funcionaba como esperaba que lo hiciera.

Escucharla llamarme guardián me llenaba de nostalgia, aunque en realidad no había pasado tanto tiempo desde la última vez que la había visto.

—No lo estoy. Solo… reflexiono sobre la vida. Gracias por preocuparte.

Sonreí lo mejor que pude mientras comenzaba a guardar mis cosas.

—…Si estás seguro, está bien. Al menos podemos caminar juntos un rato, ¿qué te parece?

Sin embargo, antes de que pudiera responder, algunos compañeros se acercaron a hablar con ella. Su apariencia siempre llamaba la atención de varios chicos.

Se suponía que yo debía ayudarla a evitar esas situaciones… pero no tenía ánimos. Además, Alicia era fuerte. Si algo pasaba, sabría defenderse.

Todo estaba bien. El mundo estaba bien.

Mi mayor preocupación debería ser algo simple: conseguir amigos para cumplir la promesa que le hice a Yume.

Y ya tenía algunos.

Estaban Yousuke y Alicia. Gracias a ellos, y para mi propia sorpresa, mi primer año de preparatoria no había sido tan solitario como había imaginado.

Cuando salí del salón, vi a una chica de cabello castaño recogido en una coleta, parada justo frente a la puerta.

Ah… Así que este era el día en que nos conocimos. Ahora parecía un recuerdo demasiado lejano.

—¡Yuhu! ¿Cómo estás? —me saludó con total confianza.

Desvié la mirada y seguí caminando.

En ese momento pensé que tal vez me había confundido con alguno de sus amigos populares.

En esa época mi autoestima no era muy alta. Siempre había creído que ese tipo de personas vivían en un mundo diferente al mío.

—Oye, ¿me estás ignorando? ¡No seas malo! —insistió—. ¡Te hablo a ti, chico llamado Sora de primer año!

Me detuve y giré la mirada hacia ella.

Si soy honesto, una parte de mí prefería no relacionarse con demasiadas personas. No era bueno manejando ese tipo de cosas. Pero estaba intentando salir de mi zona de confort.

—¡Eso! Solo quería hablar contigo. Qué maleducado —hizo un pequeño puchero antes de continuar—. Soy Anise. Y tú debes ser Sora, ¿no?

—Sí… encantado. ¿Cómo sabes mi nombre?

—¡Vamos, estamos en el mismo grado! —respondió con total naturalidad.

Desde nuestro primer encuentro era evidente que se trataba de alguien muy sociable.

—Sabes, no eres tan aterrador como dicen en la escuela.

—Gracias… aunque no sé si eso fue un halago.

Entonces parte de mi visión se tiñó de rojo. No entendía qué estaba pasando.

Cuando mi mano tocó mi frente sentí algo extraño… y al mirar mi palma, estaba cubierta de sangre.

Mucha sangre.

—¿Qué… le pasa a mi cuerpo?

[Estado mental inestable]

[Modificando escenario…]

De pronto sentí que mi mente se entumecía. ¿Dónde estaba? ¿Qué estaba pasando? Alcé la vista. Frente a mí estaban Alicia y Anise.

—Guardian… Sora, reacciona. ¿Quién es esta chica? —preguntó Alicia, señalando a Anise.

Parecía que ese había sido el momento en que se conocieron.

—¿Le acabas de decir guardián? ¡Wow! ¿Era cierto que eras una princesa? Bueno, eres tan hermosa como una, así que tiene sentido. ¡Cielos! Realmente tienes una novia muy linda. ¡Eres un tipo muy afortunado!

—En realidad no estamos saliendo… todavía —respondió Alicia con sorprendente calma.

—Ya veo. Interesante información —dijo Anise, asintiendo como si acabara de descubrir un dato muy importante.

Su conversación continuó, pero a lo lejos escuché un ruido perturbador. Era como si hubiera gritos llenos de odio y desesperación… y también disparos.

—¿Escucharon eso? —pregunté.

Ambas me miraron con confusión.

—Estás bien. Solo mantén la calma —dijo Anise.

—No hagas algo de lo que luego te arrepientas —añadieron ambas al mismo tiempo.

Pero esas palabras no me tranquilizaron. Solo hicieron que el odio creciera dentro de mí.

Era como si estuvieran tratando de manipularme.

[Advertencia: El sujeto se rehúsa a ignorar estímulos externos]

[Supresión sensorial: perdiendo efectividad]

Entonces Anise llegó arrastrando a alguien con ella. La llevaba más como un gato que transporta a su cría que como alguien presentando a una amiga.

—¡Quiero presentarte a alguien! —anunció con entusiasmo.

Era una chica de cabello blanco. Sudaba nerviosamente y sus manos se movían inquietas.

—¡Anise! ¿Qué estás haciendo? No me dijiste que esto pasaría… —protestó ella.

Anise la ignoró olímpicamente.

—Sora, esta es Mei. Es una chica de mi clase.

—A-ah… hola —susurró Mei, apenas levantando la mirada.

Me incliné un poco.

—Mucho gusto en conocerte.

—S-sí… gracias… —respondió en voz bajísima.

La escena parecía tranquila, incluso agradable. Pero detrás de todo, los gritos seguían ahí.

De alguna forma, sentía que eran voces familiares… estaban desesperadas. Sentía que me estaban llamando.

Las paredes de la escuela comenzaron a agrietarse. El suelo se cubrió de polvo rosado. El sonido de los pasos y voces de otros estudiantes se mezclaba con lamentos desgarradores.

—¡Él era el único que podía salvarnos a todos! ¡Cómo se atreven! —resonó una voz, como si alguien gritara desde los pasillos.

Anise reía mientras jugaba con su amiga, pero su risa fue opacada por el estruendo de una ráfaga de disparos.

Mis compañeros de escuela comenzaron a hablar todos al mismo tiempo:

—Que ninguno sobreviva.

—Eliminen a esas pestes.

—No se hagan pasar por humanos. Es desagradable.

[ERROR FATAL: Colapso mental en curso]

El mundo escolar se deshizo.

Mei extendió la mano hacia mí… pero su brazo se transformó en uno cercenado.

Alicia trató de hablarme, pero ahora su voz era un alarido de dolor atravesado por fuego.

Anise se desintegró en una ráfaga de humo y pólvora.

El ruido era insoportable: disparos, ratas chillando, huesos quebrándose. Y en medio de todo, la voz fría de un hombre que no conocía:

—No dejen que ninguno escape.

No quería escuchar nada más. No quería que esto continuara. No importaba cómo.

Solo quería que se detuviera, y el escenario se desintegró en polvo rosado.

[Modificando escenario… ERROR]

No… no… no… No quiero otro maldito escenario. Quiero que todo termine.

Todo volvió a desintegrarse en polvo rosado.

[Modificando escenario… ERROR… ERROR]

Otra vez.

Todo a mi alrededor se convirtió en polvo rosado.

[Modificando escenario… ERROR… ERROR… ERROR]

Los escenarios seguían apareciendo uno tras otro, pero antes de completarse se deshacían en polvo rosado.

[Modificando escenario… por favor detente]

No.

No iba a seguir obedeciendo.

[No hagas algo de lo que te arrepientas]

Yo no era ningún juguete. No podía dejar que hicieran lo que quisieran conmigo. Tenía la fuerza para cambiar la situación cuando lo deseara.

Debía ser así… Tenía que serlo.

評価をするにはログインしてください。
ブックマークに追加
ブックマーク機能を使うにはログインしてください。
― 新着の感想 ―
このエピソードに感想はまだ書かれていません。
感想一覧
+注意+

特に記載なき場合、掲載されている作品はすべてフィクションであり実在の人物・団体等とは一切関係ありません。
特に記載なき場合、掲載されている作品の著作権は作者にあります(一部作品除く)。
作者以外の方による作品の引用を超える無断転載は禁止しており、行った場合、著作権法の違反となります。

↑ページトップへ