表示調整
閉じる
挿絵表示切替ボタン
▼配色
▼行間
▼文字サイズ
▼メニューバー
×閉じる

ブックマークに追加しました

設定
0/400
設定を保存しました
エラーが発生しました
※文字以内
ブックマークを解除しました。

エラーが発生しました。

エラーの原因がわからない場合はヘルプセンターをご確認ください。

ブックマーク機能を使うにはログインしてください。
29/32

Capítulo 28: Salvación distorsionada

POV — Dazai


No sabía cuánto tiempo había pasado. El tiempo había dejado de tener sentido para nosotros.

Al principio sentíamos que habíamos vuelto a los viejos días cuando no nos preocupábamos por la peste rosa.

Pero con el paso del tiempo nuevos bultos rosas comenzaron a brotar en nuestra carne. Más profundos, mientras la sensación de dolor crecía cada vez más dentro de nosotros.

Durante un breve momento una duda apareció en mi mente.

¿Y si esto no era salvación?

Pero desapareció rápidamente.

Debíamos confiar en quien extendió su mano hacia nosotros sin distinción. Nos ofreció redención incluso sabiendo lo que habíamos hecho. Este sufrimiento… tenía que ser parte de algo mayor. Debía tener un significado que todavía no alcanzábamos a entender.

Cada vez nos resultaba más difícil movernos, pero no perderíamos nuestra fe … poco a poco nos fuimos acercándonos más y más entre nosotros, hasta que pensar en algo como la distancia ya no tenía sentido.

Podía sentir cómo cada fibra de mi cuerpo se rompía y se volvía a unir, en algún punto dejé de entender dónde comenzaba mi cuerpo y donde comenzaba el cuerpo de otra persona. Intenté apartarme, pero resultó imposible, tal vez porque mi cuerpo ya no era solo mío.

La sensación que esto causaba era insoportable, a veces ruidos distorsionados escapaban de lo que creíamos eran nuestras bocas sin que lo decidiéramos. A veces sentía que iba a perder la conciencia; todo se volvía blanco por un segundo, como si mi mente no pudiera procesar tanta sensación al mismo tiempo. Pero siempre regresaba como si no tuviera permitido perderme.

Todo lo que podía hacer era pensar cómo habíamos terminado así, pero al fin lo entendí, esto era la salvación.

Ahora no existía diferencia entre nosotros. Ya no trataríamos de aprovecharnos de otros. Nunca más trataríamos a nadie con crueldad.

Porque ahora todos éramos un solo ser.


◇◇◇


POV — Sora


Había pasado un par de semanas desde que Amelia se unió a nuestro grupo.

Unas personas se iban y otras llegaban, además de personas cercanas a mí como Amelia, Gehn o Rael, nuestro grupo nunca era exactamente el mismo, pero, aunque estábamos dispersos, nuestros números seguían creciendo con el tiempo.

—Joven Sora —comentó Gehn mientras avanzábamos—. Últimamente nos ha ido bien, hemos ayudado a muchísima gente.

—Sí —respondí—. Es bueno que los números crezcan, pero la carga también lo hace.

Yo era una sola persona. El R-Evo no podía multiplicarse por sí mismo. El virus R original ya había contaminado todo este mundo, y mi versión solo sobrevivía dentro de los cuerpos que yo curaba directamente.

Por eso ya no permanecía mucho tiempo en asentamientos que no querían mi ayuda, como hice cuando conocí a Amelia. Ahora actuaba rápido: entraba, curaba a quienes aceptaban ayuda y me retiraba.

No rechazábamos a nadie.

Incluso las personas que parecían no tener redención, como las que dañaron a Amelia, recibían el mismo trato. Mi único deseo era que se unieran, que dejaran de ser cruel con otros. Tal vez… si les ofrecía una segunda oportunidad, elegirían no volver a hacer daño.

… Hubo momentos en los que me perdía, pero no me arrepentí. Porque no había nada de lo que arrepentirme.

Hoy llegamos a un asentamiento grande, tal vez de varios cientos de personas. Era uno de los más poblados que habíamos visto, comparable al lugar donde encontré a Amelia.

Esta vez, ella insistió en encargarse de hablar con los líderes.

Acepté, aunque eso no significa que no tuviera inquietud. Se sentía como ver a un pajarito abandonar el nido. Un pajarito que sabía morder.

—¿¡Cómo se atreven, desgraciados!? ¿¡A faltarle el respeto a la salvación hecha persona!? —gritó Amelia, discutiendo con varios tipos mayores que ella mientras soltaba insultos sin parar.

A veces olvidaba que había crecido en un entorno bastante desagradable. Era normal que algo de eso se le hubiera quedado grabado incluso si normalmente trataba de actuar amable frente a mí.

—Tsk… lárguense —gruñó uno de ellos—. No queremos saber nada de ustedes. Y dejen esas ridiculeces de “salvación”. No estamos para juegos religiosos.

—¡¿Tú qué sabes, maldito?! —respondió Amelia, fuera de sí—. ¡Cómo te atreves a dudar de la única persona que extendió su mano a alguien como yo!

Su voz resonó con tanta fuerza que pensé: tal vez no debí dejarle el diálogo, pero otra parte de mi decía que debía crecer como persona, y este tipo de cosas eran buenas para su crecimiento.

Yo había esperado una entrada tranquila. Gehn y Rael permanecían a mi lado, atentos.

—Crecen tan rápido… —murmuró Rael, parecía bastante orgulloso— Definitivamente sería una gran esposa para el joven Sora.

Poco después Gehn añadió:

—Sí, los jóvenes deben vivir su juventud. ¿Pero ya vamos a romperle los huesos a esos idiotas que hablan mal de Sora?

—Gehn, no haremos algo así —dije, manteniendo la compostura—. Mientras no sean personas sin redención debemos ser pacientes.

Esto ya estaba tardando bastante, si continuaba así podía obligarlos a escucharme, al menos lo suficiente para dejar que puedan elegir.

—¡Jódanse! —escupió uno de los líderes—. Te crees mucho solo porque no te ves tan mal.

—¡Si me veo así es porque alcancé la salvación! —respondió Amelia, temblando de rabia—. ¡La misma que ahora quiere alcanzarlos a ustedes, idiotas! ¡Y ni siquiera la quieren ver!

No pudo terminar la frase.

Uno de los hombres, cubierto de vendas sucias, sacó un cuchillo envuelto en tela y se lanzó hacia ella.

—¡Amelia!

Me moví sin pensarlo. El cuchillo atravesó mi mano.

Dolió mucho... tengo que aparentar que no. Sanaría en segundos, solo debía aguantar.

—¿Sora…? —susurró Amelia, horrorizada—. No debía hacer eso… iba a estar bien.

—Lo sé —respondí, forzando una sonrisa—. Pero es normal que los caballeros protejan a las damas.

Una frase que me enseñó la madre de Yume cuando era niño. Y ahora, por alguna razón, la usaba con una chica que no era su hija, en otro mundo. Sí, estoy seguro de que tanto Yume como su madre estarían orgullosas de mí.

Por alguna razón, los ojos de Amelia brillaron al oírla.

“¿Otra vez…?”, pensé.

Definitivamente, mi forma de hablar causaba malentendidos.

—SOLO QUÉDATE QUIETO —dije al hombre que atacó.

El resultado fue inmediato.

Puse la mano libre sobre el atacante. Sus ojos se abrieron de par en par. El cuerpo se le tensó, inmóvil, mientras los tumores de su rostro comenzaban a colapsar y el líquido infectado se drenaba.

Una curación rápida. Solo para demostrar lo efectivo que podía ser.

El hombre temblaba, tal vez por el dolor causado porque su cuerpo cambiaba tan rápido, pero no importaba, podría considerarse un pequeño castigo tras habernos tratado de atacar, de cualquier forma él estaba mejor que antes.

Eso era lo importante.

—Ya estás sano —dije sin dureza—. Puede ser difícil de aceptar. Los dejaré pensar hasta mañana, si están listos, pueden venir a nuestra base. Curaré a los demás.

Me giré y nos retiramos, no había razón para esperar más tiempo.

En el campamento improvisado aún quedaban varias personas que ya había curado. La mayoría había salido a buscar más infectados. Pronto abandonaríamos la zona, si las personas de este lugar resultaban no ser desagradables, si resultaba que solo estaban asustados, todos podrían unirse a nosotros, y si no de igual forma trataría de ayudarlos.

… Durante un instante la imagen de una deformidad rosada cruzó mi mente, pero la imagen desapareció rápidamente, bueno, últimamente había estado curando a muchas personas con el virus R-Evo, era normal que estuviera un poco cansado.

Pero no significaba nada, debía seguir esforzándome, después de todo, todos necesitaban una segunda oportunidad.


◇◇◇


POV — John


Hace unos días habíamos salido en la misión de “Capturar”, al informarles, lo primero que recibí fueron quejas, parecía que había aumentando su desagrado hacia mí. Aunque yo podía entenderlos, después de todo a mi también me resultaba desagradable tener que dejar a algunos vivos.

—Lynne, ¿no estás matando demasiados? —pregunté por el canal de comunicación de nuestro escuadrón.

Respondió de inmediato sin la menor duda.

—Fue necesario, eran hostiles, además ya hemos capturado a varios antes.

Traté de tener paciencia, aunque sabía que yo le desagrada, todavía teníamos algunos ejemplares en vehículos con contenedores especiales. En términos generales nuestro rendimiento era bueno, todo se había mantenido dentro de lo permitido.

—Entiendo. Pero no olviden el objetivo de la misión.

En caso de bajas solo pidieron un reporte para justificarlas, esto significaba que los altos mandos habían considerado nuestra oposición a dejar vivo a todos los infectados.

—Seguimos avanzando —ordené—. En un par de horas regresamos a reponer recursos.

No parecía haber nada inusual en esta misión. Pero al pasar unos minutos uno de los miembros de mi escuadrón se comunicó conmigo.

[Encontré una especie de montaña de carne lamentándose, dentro de una escuela, no sé de qué pueda tratarse, envío mis coordenadas]

—Entiendo, espera en el lugar, dentro de unos 10 minutos deberíamos llegar todos — No tenía sentido lo que decía, pero si era cierto, podría ser algo importante para la investigación de la ciudad blanca.

—A todos los miembros del equipo, diríjanse a estas coordenadas, y preparen sus armas.

Si su visión fuera causada por una infección de la peste rosa podríamos deshacernos del soldado rápidamente, al llegar entramos a una escuela, como todos los lugares, estaba parcialmente consumido por la peste rosa. Pero parecía que las concentraciones de peste rosa no eran tan elevadas como para tener un gran efecto corrosivo.

En el centro de una de las canchas había una masa de carne rosada palpitante. Partes de ella se expandían y contraían con lentitud, como si respirara.

Sobre esta amalgama de carne rosa había ojos esparcidos por su cuerpo, mientras sonidos ahogados escapaban como si estuviera sufriendo constantemente.

—¿Qué carajos es esa cosa? —Preguntó Lorenzo, uno de los miembros de mi equipo. Rápidamente recobré la compostura.

—No disparen, eso puede ser importante para las investigaciones

Esa cosa no parecía tener extremidades para moverse debería ser relativamente seguro. No podíamos llevarlo con nosotros, debíamos reportar al equipo de investigación, esperando que puedan darnos una respuesta.

評価をするにはログインしてください。
ブックマークに追加
ブックマーク機能を使うにはログインしてください。
― 新着の感想 ―
このエピソードに感想はまだ書かれていません。
感想一覧
+注意+

特に記載なき場合、掲載されている作品はすべてフィクションであり実在の人物・団体等とは一切関係ありません。
特に記載なき場合、掲載されている作品の著作権は作者にあります(一部作品除く)。
作者以外の方による作品の引用を超える無断転載は禁止しており、行った場合、著作権法の違反となります。

↑ページトップへ