表示調整
閉じる
挿絵表示切替ボタン
▼配色
▼行間
▼文字サイズ
▼メニューバー
×閉じる

ブックマークに追加しました

設定
0/400
設定を保存しました
エラーが発生しました
※文字以内
ブックマークを解除しました。

エラーが発生しました。

エラーの原因がわからない場合はヘルプセンターをご確認ください。

ブックマーク機能を使うにはログインしてください。
24/33

Capítulo 23: Mi reflejo

POV – Rael


Habían pasado ya varios meses desde que Sora, nuestro salvador, llegó a nosotros y nos tendió la mano. Tal vez cuatro… o cinco meses. Recuerdo que, al principio, incluso mi pequeño grupo le fue grosero, incluyéndome. Ahora me siento avergonzado de eso.

Pero, aun así, lo que hicimos no era nada comparado con los idiotas con los que ahora teníamos que lidiar. Ellos querían lastimar a la persona que nos salvó, solo porque intentó tenderles la mano. Incluso después de ver pruebas irrefutables de lo que era capaz, seguían comportándose como malditos desagradecidos.

—Rael, ¿sabe cómo está nuestro salvador? —preguntó Elvira, una mujer que el día anterior había cometido el error de llamar “cosa” a la persona que el señor Sora trajo consigo. Aunque no la culpo, yo solo supe que era una chica porque escuché a Sora decir que su nombre era Amelia.

—No te preocupes. Él no es alguien que guarde rencores, pero no vuelvas a ser grosera con la señorita Amelia, sin importar su aspecto.

—… Sí, lo sé. Me disculparé cuando la vea de nuevo.

No podía culparla del todo. La joven parecía salida de una pesadilla: su aspecto era aún más estremecedor que el de los infectados con tumores o los desnutridos.

Se decía que quienes nacían con la peste rosa cargaban con deformidades especialmente crueles. Si nosotros, los infectados, éramos como abandonados por Dios… esas personas parecían directamente escupidas por él. Estaban en un nivel distinto de desgracia.

—Rael, ¿dónde está Sora? —preguntó Gehn—. Se supone que hoy nos diría qué hacer en adelante.

En realidad, Gehn ya estaba deseando marcharse de este lugar. No porque estuviera en contra de las órdenes de Sora de salvar a los infectados, sino porque no soportaba ver cómo la gente lo insultaba y le lanzaba cosas.

—No lo sé, Gehn. Iré a su habitación. Como parecía especialmente mal, tal vez está cansado después de curarla.

—Sí, supongo que debe de ser así. Espero que por fin nos diga que abandonaremos a esos bastardos a su suerte.

—Yo también espero que sea así.

Me dirigí a su habitación. En la puerta estaba la placa con su nombre: “Sora Kazami”.

No era un nombre común en esta región, pero él nos dijo desde el principio que no venía de este mundo, así que no le di importancia. Normalmente lo habría tomado por un idiota, pero ahora no importaba si me dijera que el cielo y la tierra están en extremos opuestos, simplemente le creería.

—Joven Sora, soy yo, Rael. ¿Puedo pasar?

—Eh… sí, está bien. —Su voz sonaba cansada, y me sentí culpable por interrumpir su descanso.

—Ah… rayos…

Al abrir la puerta, me encontré con una escena inesperada: una joven desnuda, sentada sobre la cama de Sora. Tenía el cabello y los ojos de un rosa intenso. Era demasiado joven para alguien como yo, pero no podía negar que tenía una figura bien formada. No parecía sorprendida al verme; al contrario, parecía confundida, como si estuviera intentando comprender su propio cuerpo.

—¿Qué pasó, Rael? —preguntó el maestro, incorporándose. Entonces la señorita se aferró a él con fuerza.

—Lo siento, no los interrumpo más tiempo.

Cerré la puerta con rapidez. Me dije a mí mismo que no dejaría que nadie se acercara hasta que nuestro señor terminara lo que estuviese haciendo.

Era lo menos que podía hacer por quien nos había salvado tantas veces. Tenía que proteger su dignidad… además, yo a su edad, antes de la peste rosa, también había sido impulsivo con las mujeres. Si nuestro salvador quería continuar, no era asunto mío interrumpirlo.

—Eh, Rael, ¿qué pasó? ¿Ya hablaste con el señor Sora? Bueno, entonces yo también voy a—

Empujé a Gehn contra la pared con fuerza.

—Maldita sea, Gehn, como te atrevas a molestarlo ahora, vas a terminar bajo tierra, aunque sea lo último que haga. ¿Entendido?

Gehn abrió mucho los ojos, asustado.

—Eh… sí… calma…

Me relajé un poco. Al menos ya no tendría que enterrarlo hoy.


***


POV – Amelia


Realmente terminé durmiendo en la cama de un hombre al que apenas conozco… ¿qué diría mamá Kaede si siguiera con vida? La noche fue cálida. Por primera vez en años, mi cuerpo no dolía. Sentía como si flotara en algo suave y cálido. Era una sensación extraña, agradable, como si estuviera en un sueño.

Aunque Sora no pudiera hacer más por mí, yo ya estaba satisfecha: alguien se había preocupado por mí de verdad, más allá de mamá.

Incluso se enfadó cuando me llamaron “cosa”. Por eso decidí apoyarlo. Aún tenía algo de sueño, pero quería levantarme, conocer a los demás… y, aunque fuera un poco, serle útil.

—…Aww… lo siento —murmuré, al verme en el espejo de la habitación.

Una joven de cabello rosa me devolvía la mirada. Probablemente la más hermosa que había visto jamás. Instintivamente bajé la vista.

Lo siento.

Quise disculparme con ella por obligarla a contemplar algo tan desagradable… por mostrarle ese aspecto horrible que había cargado toda mi vida.

“Esa cosa parece un animal moribundo…”

“No mires a los ojos a ese monstruo.”

Sora seguía dormido. Moví los brazos y giré la cabeza, lista para disculparme otra vez… pero me quedé paralizada. Los brazos que tenía frente a mí no estaban cubiertos de cicatrices ni deformidades. Eran delgados, proporcionados. Se movían exactamente cuando yo me movía.

“Tápale la cara, que da miedo.”

“Tan desagradable. No me sorprende que tu madre haya muerto.”

Parpadeé varias veces, esperando que volviera a lo que yo pensaba que era normal. Moví los dedos. En el reflejo, la joven hizo lo mismo.

—Esto no tiene sentido… ¿qué está pasando? —susurré.

Me acerqué al espejo con cautela, como si un paso en falso pudiera deshacerlo todo.

Tenía que tocarlo. Comprobar que no era una broma cruel de mi propia mente.

Bajé la mirada hacia mis piernas. Antes apenas podían sostenerme; ahora se veían sanas, incluso algo lindas.

Di un paso… y tropecé.

No por debilidad.

Sino porque había olvidado cómo era caminar sin apoyos desde que era niña.

“Qué asco… no la toquen.”

“Cúbranle la cara, me enferma verla.”

Con esfuerzo me puse de pie. La joven del espejo me imitó, paso a paso. Acerqué la mano y toqué la superficie fría. Incluso empujé el espejo un poco para asegurarme de que no había nadie detrás.

Era sólo un espejo.

—Soy yo… —dije en voz baja.

Toda mi vida me habían llamado deformidad, cosa, monstruo… y en una sola noche, todo había cambiado gracias a una sola persona. Ya había llorado cuando me prometió protegerme; ahora sólo quería acercarme a él.

Caminé despacio hacia la cama. Mis pasos eran cortos y aún inseguros, pero no iba a caer… no porque mis piernas fallaran, sino porque mi mente aún tenía miedo de confiar. Algún día viviría una vida como la de mamá Kaede: superaría la adversidad, tendría amigos… y yo… yo me casaría con la persona que ame.

—Joven Sora, soy yo, Rael. ¿Puedo pasar? —escuché desde la puerta.

—Ah… sí, Rael, pasa —respondió Sora, con voz somnolienta.

Rael entró; su sorpresa al verme apenas me importó. Ya estaba acostumbrada a las miradas.

—¿Qué pasó, Rael? —preguntó Sora, frotándose los ojos.

Sin poder evitarlo, lo abracé.

—Lo siento, no los interrumpo más tiempo —dijo Rael con torpeza antes de retirarse apresuradamente.

Yo apenas podía contener las lágrimas. No quería que me viera débil. Quería mostrarle mi mejor lado… quería ser fuerte.

—Yo… realmente… mi cuerpo… no duele… —añadí, temblando un poco.

—No te preocupes. Te lo dije, ¿no? Estaré de tu lado.

Ese chico… había soportado insultos y castigos para curar a más personas. Y ahora me decía que estaría a mi lado. Mi corazón ya no pudo aguantar más.

—Sí… —lo miré directo a los ojos—. Ya lo he decidido… me gustas.

Él pareció desconcertado. Pero ya había tomado una decisión, entonces, reuní todo mi valor y, como mamá me había enseñado, junté nuestros labios.

—Cásate conmigo… y formemos una familia. Quiero estar contigo.

Sora no parecía saber cómo responder. Para mí, el hecho de haber dormido juntos en la misma cama, ya era prueba suficiente de que éramos pareja. Así me lo había enseñado mamá.

—Voy a buscarte ropa, ahora vuelvo —dijo de repente, como si quisiera escapar.

Salió casi corriendo; incluso su voz se quebró un poco al final. Decidí sentarme un momento sobre la cama de Sora. Fue entonces cuando noté un pequeño movimiento en la esquina: una rata rosa. Parecía mucho más enérgica que las que había visto hasta ahora, y para mi sorpresa, se acercó sin miedo hasta subirse con cuidado sobre mis piernas.

—¿Podrías ser un amigo de Sora? —pregunté, casi en un susurro.

—Chrr —respondió, inclinando la cabeza como si afirmara.

—¿Eh? ¿Puedes entenderme? —dije sorprendida.

La rata volvió a asentir con un leve movimiento. Eso me dejó boquiabierta.

Lo acaricié con la mano temblorosa; su pelaje era áspero pero tibio. No hablaba, claro, pero su presencia me hacía sentir cómoda, como si no estuviera completamente sola.

—…No llevo ropa… —murmuré de pronto, dándome cuenta demasiado tarde de mi situación. Mi rostro se encendió. Había estado tan concentrada en mi nuevo cuerpo que ni lo había notado.

—No, mamá decía que las parejas hacían esto… sí… es normal… creo… —me repetí, aunque no lograba calmar el latido salvaje en mi pecho. Me quedé mirando al pequeño animal—. Un momento ¿tú eres un hombre?

—CHRR! —pareció negar con fuerza.

Lo intenté varias veces, pero siempre lo negaba. Suspiré, aliviada, pero también algo frustrada.

—A rayos, debería haberle preguntado a Sora. Ni siquiera sabía tu género, realmente lo lamento —dije en voz baja. Aun así, tenía una última duda —… ¿cuándo crees que será mi boda con Sora?

El ratoncito dejó escapar un sonido que me pareció un suspiro resignado. Supuse que no podía entenderlo todo. No importaba: era bastante adorable. Incluso parecía limpio, muy distinto a cualquier otra rata. Todo iba bien, por primera vez en mi vida desde que mamá murió.


***


POV - Sora


Había tenido un buen sueño. En él recordaba el día en que Yume le dijo a mi padre que se casaría conmigo, asegurando que ser mi novia era apenas el comienzo. Sí, fue embarazoso, pero también uno de esos recuerdos que me alegraban el corazón.

Quería seguir durmiendo para sentirme mejor, pero escuché unos golpes en la puerta, alguien me estaba llamando.

—Joven Sora, soy yo, Rael. ¿Puedo pasar? —Por un instante pensé que era mi padre, pero enseguida recordé que este ni siquiera era mi mundo natal… Tantas cosas habían pasado. Como cada mañana, respiré hondo y acepté mi situación una vez más.

Ayer había sido bastante cansado, no me sentía en el mejor estado, pero otro día había dado inicio, y muchas personas confiaban en mí.

—Ah… sí, Rael, pasa.

Sentí de pronto un abrazo cálido… y luego el sonido apresurado de pasos alejándose. Rael había entrado y salido como si hubiese visto un fantasma.

No, espera. Más importante: ¿quién me estaba abrazando?

Abrí los ojos y allí estaba Amelia, desnuda, su cuerpo completamente curado. Mi mente se congeló. Si Yume viera esto, me mataría sin dudarlo.

—Yo… realmente… mi cuerpo… no duele… —dijo Amelia con una voz temblorosa, como si estuviera a punto de llorar de felicidad.

Yo, en cambio, solo podía pensar: Rayos… olvidé darle ropa nueva. Antes, su piel estaba cubierta por esos bultos rosados, pero ahora la mayor parte quedaba expuesta… y lo demás, bueno, quedaba demasiado a la vista tras la curación.

“No, no… calma. Prometí protegerla. Tengo que actuar como un adulto aquí”.

—No te preocupes. Te lo dije, ¿no? Estaré de tu lado.

—Sí… —sus ojos brillaban—. Ya lo he decidido… me gustas.

—Bien, entonces… espera, ¿qué?

Antes de que pudiera ordenar mis pensamientos, sus labios rozaron los míos.

—Cásate conmigo… y formemos una familia. Quiero estar contigo.

—…

Mi pecho se tensó.

Muchas cosas pasaron por mi mente, pero me di cuenta de algo… sus manos estaban temblando.

Hasta ahora había pasado demasiado tiempo sola sufriendo por el simple hecho de haber nacido diferente al resto, y al sentir que alguien fue amable con ella, no pudo evitar aferrarse desesperadamente.

Y aun así… para ella, su amor era real.

¿Cómo se le dice a alguien que ha sufrido tanto que quizá sus sentimientos no son lo que cree que son?

No, incluso si sus sentimientos fueran reales, yo ya tenía a Yume. Realmente la amaba, mis sentimientos no habían cambiado en lo más mínimo desde que llegué a este mundo.

Fue entonces cuando noté un par de ojos brillantes en la esquina de la habitación.

No era raro que Chester entrara y saliera por algún hueco en la pared, ya me había acostumbrado a su manera de aparecer sin invitación, pero justo ahora tenía que ser.

Me miraba quieto, con esos bigotes temblando, como si pensara: “¿Y bien? ¿Vas a hacerte cargo de la situación o vas a huir como una rata de verdad?”

—Voy a buscarte ropa, ahora vuelvo. —Me levanté con rapidez, agradecido por la excusa perfecta. Amelia me miró confundida, pero no me detuvo.

Chester, en cambio, me siguió unos pasos hasta la puerta, pero cuando me di cuenta se había vuelto hasta donde estaba Amelia.

O tal vez era mi imaginación, pero juraría que ese roedor me estaba juzgando. Aun así, eso no me impidió escapar de la situación maravillosamente.


***


POV – Amelia


Cuando Sora volvió, dejó la ropa sobre la cama y esperó afuera hasta que terminé de vestirme. Al entrar, me miró como si quisiera preguntarme muchas cosas a la vez.

—Quiero saber más de ti —dijo al final, en voz baja.

Asentí. Si él quería saberlo, entonces no había problema. Lo bueno y lo malo… se lo contaría todo.

Le hablé de mi madre. De cómo, cuando murió, me dejaron al cuidado de otros. De cómo solían tratarme… mientras se reían de mí.

Al principio podía hablar con calma. Pero en algún momento mi voz empezó a temblar. No sé exactamente cuándo. Solo recuerdo que estaba llorando, y que él me abrazó.

—Todo estará bien —dijo—. Desde ahora, las cosas empezarán a mejorar.

Su voz era suave. Pero sentí que había algo extraño en esta situación.

Cuando levanté la vista, sus ojos parecían más oscuros que antes… o tal vez solo era mi imaginación.


評価をするにはログインしてください。
ブックマークに追加
ブックマーク機能を使うにはログインしてください。
― 新着の感想 ―
このエピソードに感想はまだ書かれていません。
感想一覧
+注意+

特に記載なき場合、掲載されている作品はすべてフィクションであり実在の人物・団体等とは一切関係ありません。
特に記載なき場合、掲載されている作品の著作権は作者にあります(一部作品除く)。
作者以外の方による作品の引用を超える無断転載は禁止しており、行った場合、著作権法の違反となります。

↑ページトップへ