6. Culpa
En la mañana Yamato se levantó con algo de odio hacia Kekki, bajo las escaleras, y lo vio ahí cocinando el desayuno, y fue hacia el, lo agarró del cuello y parecía que lo iba a golpear, comenzó a llorar enfadado
- ¡TE ODIO!... ¿Dime quién eres? ¿Qué quieres de mi?
Kekki estaba algo nervioso, trató de calmar a Yamato y cambiar de tema, pero Yamato le apretaba más el cuello con la mano, Kekki no podía decir nada, si no ha ría consecuencias, así que estaba indeciso, aunque estaba muriéndose por la indecisión veía los ojos de Yamato y sabia que debía de decir algo rápido, así que sacó la bola roja de cristal y la lanzó contra el suelo y se rompió, se quitó del cuello la mano de Yamato y acepto explicarle quién era y le contó como llegó ahí
21 años atrás
Kekki no siempre fue un demonio, el fue un humano, se llamaba Tachibana Kenta, era un empresario, pero un día su jefe lo estafó y le robó una fortuna enorme, cuando se quiso quitar la vida conoció a un señor de negocios algo mayor y bastante misterioso, que le ofrecía cambiar su vida, pero debía viajar al infierno y buscar la felicidad, pero allí por situaciones que Kekki no quiso especificar, terminó trabajando para un demonio supremo, el cuál le prometía devolverle la vida que tenía si cumplía con ciertas tareas, y una de ellas era salvar la vida de una persona para mostrarle el infierno y hacerle feliz de verdad, por eso conoció a Yamato, al principio no le dio ninguna importancia a la persona, pero al ver que Yamato de verdad quería volver a ser feliz, que no era una persona que tuviera maldad le dio pena y por eso rompió el juramento con su superior, así que por eso ahora debía de irse a esconderse de su jefe, Yamato se quedó impactado con lo que acababa de escuchar, así que ahora se sentía mal por Kekki, ya que el no quería realmente hacerle daño, y ahora Yamato fue quien le propuso lo mismo a Kekki
- Matemos a tu jefe
Kekki ya podía expresarse de la forma que quería ya que sin la bola roja nadie los podía ver, se puso nervioso y enfadado
- Estás loco, es muy difícil matarlo, y para luchar contra él debemos de primero esperar a que venga
- ¿Y qué? Yo te ayudaré, no importa lo que tenga que hacer, haré todo lo que pueda
Kekki pensó que a lo mejor no era tan mala idea, y que podría merecer la pena intentarlo, así que le dio la mano a Yamato y dijo que lo entrenará para prepararse para la batalla, Kekki se fue volando por la ventana, y recibió una llamada desconocida
- Ya sabes lo que te toca, iré a por ti Kekki
Kekki realmente tenía miedo, no había visto a su superior luchando nunca así que no tenía ni idea que poderes tenía, cogió el móvil de nuevo e hizo una llamada...
- Es hora de que vengáis
Mientras tanto Yamato estaba muriéndose por la culpa, se sentía fatal, sabía que matar estaba mal, pero quería ser un amigo de verdad, pero recordaba a su hermano, muriendo en la llamas, nunca quiso matar a nadie, pensaba en sus padres también, quizás fueron asesinados, no daban más señales de vida y la última llamada que le hicieron fue muy extraña, estaba en su salón, la cabeza le estallaba del dolor, y empezó a ver rostros de humanos muertos con sonrisas en sus paredes, y en todo el medio, el rostro de su hermano, los rostros le repetían continuamente la palabra "Culpa" unas manos salían y lo señalaban mientras se reían, le decían que se quitara la vida, y en medio de ese infierno mental, el timbre sonó, era Hiyori, Yamato se limpió las lágrimas, y abrió la puerta, la invitó a pasar y le sirvió un plato de ramen, comieron juntos, mientras hablaban sobre música, Yamato fingía sonreír, aunque por dentro estaba demasiado agobiado pensando en la promesa que hizo, y encima tenía que quedar con Umori, hasta que Hiyori le pidió un poco de seriedad
- Necesito que me hagas un favor Yamato, quiero matar a mi padrastro
Yamato se desmayó al escuchar las palabras de Hiyori




